Somos cazadores recolectores, es decir seguimos siendo cazadores recolectores desde hace miles de años. Los recolectores algo han evolucionado porque ahora no sólo van al campo y al bosque a recolectar setas, espárragos, piñas, caracoles, frutos del bosque, hierbas, etc., sino que también buscan en el campo y en el bosque el bienestar y la salud que no encuentran en las ciudades, así aparecen otros personajes en el mundo rural como los ciclistas, runners, senderistas, excursionistas, paseantes, observadores de pájaros, de nubes, etc.

Siempre han coexistido los cazadores y los recolectores y se han tolerado recíprocamente, sin embargo en la actualidad las administraciones han enfrentado la sociedad contra los cazadores, especialmente contra los que practican la caza del jabalí. Tres ejemplos de este posicionamiento de las Administraciones son:

  • La diferencia entre las subvenciones que se otorgan a los animalistas y las que otorgan a los cazadores.
  • Los animalistas han sido consultados para la redacción de la Ley de Bienestar Animal que afecta a los cazadores, ¡los cazadores no!
  • La Ley de Vedas (Resolución ACC/821/2022, de 22 de marzo) del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de la Generalitat de Cataluña ha incluido un apartado 8. que limita o impide la actividad cinegética.

Por ejemplo el punto 8.1. obliga a los cazadores a tener autorización, por escrito, del titular de las fincas donde cazan. Cabe constatar que más del 80% de los bosques de Cataluña son de titularidad privada, en cambio no se obliga a los recolectores a cumplir con este requisito. Entran libremente en las fincas privadas para hacer sus recolecciones o sus actividades al aire libre, sin pedir permiso a los propietarios.

El punto 8.2 obliga a los cazadores a llevar una prenda de colores de alta visibilidad que cubra el torso. En cambio los recolectores de productos del campo y forestales y los que entran en los bosques a practicar deporte no es necesario que lleven prendas de alta visibilidad.

El punto 8.3 obliga a los cazadores a comunicar, con la máxima antelación posible, y en todo caso antes de su inicio, las batidas de caza mayor previstas durante la temporada hábil de caza, indicando la matrícula del terreno cinegético, la fecha, el horario previsto, el municipio y las coordenadas UTM del terreno cinegético, la fecha, el horario previsto, el municipio y las coordenadas UTM del punto central de la redada.

En cambio los ciclistas, runners, senderistas, excursionistas, paseantes, buscadores de setas, de espárragos, recolectores de piñas, de caracoles, de frutos del bosque, de hierbas, observadores de aves, etc. no tienen que comunicar nada, ni vestirse con ropa de seguridad, ni pedir permiso al propietario de la finca.

Michel Coya…
¡¡¡En Cataluña NO se caza!!!
Vaya ejemplo que están dando los cazadores catalanes a los del resto del país. Cuando los ataques a la caza por parte de la Administración, los grupos ecologistas, o de algunos Partidos Políticos, son constantes, por fin hay alguien que toma la sartén por el mango y dice “hasta aquí llegamos”.

La caza es una actividad que, entre otras, realiza una labor a la sociedad a modo de control, en este caso del jabalí, que minimiza daños y accidentes. Ponernos trabas con normas imposibles de cumplir, dictadas por quienes ni saben ni quieren saber, evidencia un total desprecio, un trasfondo que busca el fin de la caza. Una cosa es una oficina y otra el monte.

Tratar que cazando como se caza en el norte peninsular se fije previamente la mancha a cazar es más que absurdo, es de una ignorancia superlativa, agravado por engorrosas pretensiones desde el punto de vista burocrático. No entender que para dar con los jabalíes hay que cortarlos la misma mañana de la cacería es no saber, obcecarse en esa norma simplemente no querer. Con los perros y en la modalidad que se caza en Cataluña o se hace así o el fracaso está prácticamente asegurado.

Junto a ello la respuesta a los ataques de aquellos que intentan “reventar” las batidas tampoco es acotada, dejando a las collas vendidas frente a los ecoterroristas anticaza.

La decisión de no cazar no es fácil de tomar para un cazador, junto a la afición pesa especialmente la responsabilidad. Cuando hay tantos accidentes de tráfico, incluso con muertes, y millonarios daños a la agricultura, nuestra labor es un servicio social. Desgraciadamente hay corrientes que no lo ven así, tendencias que una y otra vez nos atacan abiertamente con normas, leyes y sanciones.

Esta vez han ido demasiado lejos y por fin el mundo de la caza en Cataluña ha reaccionado. Si señor, todo mi apoyo, ojalá en el resto de España tomásemos ejemplo, seguro que entonces las cosas comenzarían a cambiar.
COMPÁRTALO AMIGO, QUE TODO EL MUNDO SE ENTERE.
Viva la caza. Long life to hunting.


Autor: Paco | Artículos