«El monte es de todos», te dicen con chulería los okupas del medio rural, pero no es cierto, el 77% de los montes de Cataluña son de titularidad privada y el resto, que son de titularidad pública, tienen concesiones de explotación que limitan el acceso o la entrada en el monte de terceros.

Otros te dicen que para que esté prohibido el paso debería haber una cadena, y un aviso, y… ¡Sí hombre!, y una valla electrificada, y un portero electrónico y un Portero vestido con su librea que prohiba el paso a los que pretenden entrar sin permiso. ¿Verdad que si tienes tu teléfono móvil encima de la mesa no pones un cartel que diga prohibido robarlo, ni le pones una valla alrededor ni una puerta con cadena? Pues el derecho a la propiedad privada es el mismo para tu teléfono móvil y para una finca forestal: es de su propietario y no debe anunciar con vallas y avisos que no se puede pasar. Si alguien quiere pasar por una finca privada, que pida permiso y el propietario tal vez se lo conceda, tal vez gratuitamente o tal vez mediante el pago de un peaje o compensación por dejarle pasar. Igual que harías tú si alguien te pidiera hacer una llamada con tu móvil, tal vez se lo dejarías, tal vez gratuitamente… ¡tal vez no!

Los cazadores piden permiso a los propietarios de las fincas para desarrollar su actividad cinegética, en algunos casos mediante una compensación económica por temporada, en otras ocasiones mediante el compromiso de la limpieza y el mantenimiento de los caminos y otras infraestructuras de la finca que quedan en beneficio de su propietario. El permiso que concede el propietario a la Sociedad de Cazadores, por escrito y previo al inicio de las actividades cinegéticas, contempla todas las características contractuales del permiso y debe estar a disposición de los agentes de la Administración para comprobar que la actividad cinegética se desarrolla en aquella finca con permiso explícito de su propietario.

Los otros que opinan que el monte es de todos e invaden las fincas privadas sin permiso de los propietarios: ciclistas, runners, senderistas, excursionistas, paseantes, buscadores de setas, de espárragos, recolectores de piñas, de caracoles, de frutos del bosque, de hierbas, observadores de aves, etc. lo hacen sin permiso ni consentimiento de la propiedad. ¿Verdad que todos entendemos el drama de que entren en tu propiedad unos okupas? Pues que se apliquen el cuentos estos «okupas rurales» o «okupas forestales» que entran en una propiedad privada, sin permiso del propietario, cometiendo un delito de «allanamiento de morada o de heredad«.


Autor: Paco | Artículos