Josep Balaguerò, “Alias” El Bala, consiguió cobrar este magnifico ejemplar el día 10 de marzo de 2012 en el cazadero de la Malera, Tartaréu.

El día 10 de mazo era uno de esos días que prometían. Buen tiempo, 43 paradas, se habían detectado rastros en el cazadero de la Serra de la Malera y, sobre todo, ganas de hacer un buen día de cacería que rematariamos con una comida preparada por la esposa de Miguelet, cuyo plato estrella era un corzo cazado mucho antes por Pepe Salcedo. El primer plato, la bebida, los postres y el servicio se cuidaba Miguel Garrofè. Todo eran buenos augurios.

Tres vistas diferentes de la parada de Mas del Rei que le tocó cubrir a Paco Gamero. Una fabulosa parada, pero faltó lo principal. Que hubiera saltado por allí algún jabalí, cosa que no ocurrió.

 

Se sortearon las paradas con celeridad. A las 9,30 horas ya estábamos todos colocados. Se contactó con los perreros y, a las 10 horas ya habían soltado todos. Había 7 rehalas. Suficiente.

A través de la emisora, Xavi Sañé, informa. Hay mucho rastro, vamos a ir despacio que van a empezar a salir. Todos en tensión. A las 10,15 horas el primer empaite. Pedro Berjillos dice: ¡Alerta! va un jabalí hacia la carretera de Vilamajó. Más tensión. Poco después los primeros disparos. Bala, a través de la emisora informa: Ya está “Pancha a l’aire”. Mira al Sol. Felicitaciones. La cosa pintaba bien.

Más empaite de los perros. Eran corzos, a los cuales no se podía tirar. Varios perros salieron del cazadero persiguiendo a los inoportunos corzos y se marcharon al coto de Áger. Entre la decepción de algunos puestos y la preocupación de los perreros, empezaba a calar en nosotros malas sensaciones.

Romano, insistía, en que en su zona había mucho rastro. José Manuel, informaba, que otro jabalí se había arrancado con el primero. Pero nada de nada. Pronto, los perreros empezaron a informar que los rastros se difuminaban. Mal asunto.

La última parte de la cacería se cubrió informando a través de las emisoras de donde estaban los perros que se habían marchado. Unos volvían extenuados, y se informaba al propietario; otros, a través de los GPS los localizaban a varios kilómetros de distancia. Empezamos a pensar en la comida que nos esperaba. A las 14 horas arriamos banderas. El botín había sido de un sólo jabalí. Muy pobre para un cazadero como “La Malera”.

Nos fuimos reuniendo en el local social de Tartaréu donde Miguel y su esposa nos atendían amablemente y nos servían cervezas y mandukinis. Habiamos quedado a las 15,30 horas para comer y nos habiamos adelantado mucho. La comida la teniamos que hacer en el garaje de Miguelet, ya que el local social estaba comprometido para ser ocupado por las mujeres del pueblo. Ni se nos ocurrió a ninguno preguntar por sus actividades ni por la tertulia.

A la espera de la comida, en el local social de Tartaréu. Las cervezas y los mandukinis eran las bebidas preferidas

Los maños de Sástago, Capri, José Manuel y Santiago Valgañon. Por fin se diganaron asistir a una cacería unos cuantos. Además se trajeron a Agustín de Lleida, que era su primera cacería con nosotros esta temporada. Les insistimos que se quedaran el domingo. No quisieron y, cuando Berrocal les informó que al día siguiente saldrían más de 5 jabalíes, no le hicieron caso. José Manuel se apostó una cerveza para cada uno de los reunidos (10 en aquel momento). José Manuel perdió la apuesta.

 

Antes de comer, la foto de rigor con el jabalí cobrado por Josep Balagueró, “El Bala”, a quien se unió Teixido y un invitado.

 

 

 

 

 

 

 

Vista general de los 33 comensales. A la izquierda, Manolo Pereira, Placi Forcat, Jordi Corsa y Jaume Corsa. A la derecha, los maños de Sástago y Agustín, con otros comensales.

Miguel Garrofer, preparó el primer plato, un esquisito brazo de gitano de patatas. Sirvió la bebida y el corzo guisado por la esposa de Miguelet, Merçè. Al final de la comida, no podía faltar el café y las copas.

 

He aquí el guiso de corzo que nos prepararon. Este es el plato que le correspondió a Paco Gamero; al día siguiente pagaría las consecuencias.

 

A CECI, la popular e inseparable perra de Miguelet, le gusta salir en las fotos. No había que decepcionarla, y, además, al bueno de Miguelet se le cae la baba.