Vista del cazadero de la Malera desde Mas del ReyEl sábado, día 8 de febrero de 2014, habíamos previsto cazar la serra de Comallonga y una franja, colindante, de Les Avellanes. Asistiría Jaume Serra, titular del APC de Les Avellanes.

El viernes por la noche, en Can Felip, nos las prometiamos muy felices. El número de paradas sería de 26/28 y 5 rehalas de perros. Suficiente para hacer la batida en el cazadero de Comallonga con ciertas garantías.

Vista de la Malera desde la 3ª parada del Cº. Les avellanesEsta es una bonita parada del cazadero. Al fondo, se ve la Serra de La Malera

 

El sábado, a la hora de costumbre, 7,30, los más responsables y respetuosos, se empiezan a reunir en el local social. Está prácticamente la cacería organizada y, salvo algún imprevisto, sólo habría que hacer el sorteo.

Pues no. La cacería se iba a empezar a torcer pronto. Llega Fernando y dice: Bueno, de Lleida sólo vengo yo. Agustín se ha vuelto a tras. Junto a él, Javier Jariod, de Sástago informa que sus otros compañeros le habían llamado para decirle que estaba ardiendo unas naves de paja junto a la nave de José Manuel y que se habían quedado allí hasta que fuera necesario. Así fue, no pudieron venir 5 paradas y 2 rehalas de perros menos. Obviamente eso trastocó todas la previsiones. Éramos en total 18 paradas y tres rehalas de perros, Miguelet, Joan de Borges y Javier Jariod que se hacía acompañar por un amigo que tambien llevaba 3 perros.

Había que acomodarse a lo que había y, además, había previsión de que lloviznaría. A la 9 horas, todos al puesto que les había tocado. A las 9,45 todos en sus puestos y orden de suelta de las rehalas. Empezaba a lloviznar. Tras unos 20 minutos de silencio, las primeras ladras. Se escuchan los primeros disparos. Silencio. Es que, además, había bastantes participantes que no tenían emisoras (4 de la colla de Berrocal, él incluído, 2 invitados de Joan de Borges, Jaume Serra y dos invitdos más de Paco Reillo), en total, 9, la mitad de las posturas.

Disparos, más disparos y, por fin, Moliné informa que le ha tirado a dos sin ninguna fortuna. Es decir, los falló. Se escucha a Javier Jariod que sus perros han levantado un buen jabalí. Va hacia la zona de paco Reillo y José Cuevas. El bicho es  más listo y pasa entre ellos sin ser visto; además, se lleva bastantes perros tras él, para desesperación de Javier y haciendo un favor a todos los de su especie que quedaban denytro de cacería.

Hay alguna tregua meteorológica y los perreros se multiplican para batir todo el cazadero y, más, cuando bastantes perros se han marchado tras algún jabalí. Nos enteramos que Pepe Salcedo tampoco ha hecho blanco sobre cuatro “macarenos” que se le presentaron. Falló y ya lleva agotadas 5 cajas de munición. También falló Paco Reillo, aunque después cobró uno. Joan de Borges consiguió cobrar otro y, el tercero, Fco. Javier Pijoan, aunque éste pudo cobrar alguno más; le pasaron 7.

Buen Jabali cobredo por Fco. Javier Pijoan

La anécdota de la caacería se produjo cuando Javier Jariod se acercó al puesto de Paco Gamero, en la balsa Felip. Este y su compañero le comentaban a Paco lo difícil que era batir tanto terreno cuando los perros se marchaban continuamente del cazadero tras algún animal. De pronto, uno de los perros de Javier ruge de forma inequívoca cerca de ellos. El jabalí sale de la espesura y, entre maleza más clara, corre como un poseso del perro. Paco Gamero lo encara y dispara sobre él; Javier hace lo propio, nuevamente Paco, otra vez Javier y, finalmente Gamero lo intenta antes de que el animal se pierda entre la maleza. Nada. Entonce, Javier, se dirige a Paco y le espeta:

-Como has podido fallar este jabalí?. Paco le contesta:

-Y tú?.

-Yo, que coño, lo tenías que haber matado tú, le contestó Javier.         Finalmente, Gamero le dijo:                                                                                                          -Es que me has estorbado tú, estabas muy cerca de mí.                                               Se ríen, y lo seguirán haciendo hasta final de cacería.

Poco después, Miguelet, a través de la emisora, dice que se ha quedado sin la mayoría de sus perros. Estos, al contrario de lo que hacen habitualmente, no volvieron. Ni en toda la tarde ni bien entrada la noche. Deben estar cogiendo malas costumbres.

Sobre las 14 horas, se decide dar por concluida la cacería. Habíamos hecho lo que habíamos podido, especialmente los perreros que se vieron obligados a multiplicarse, por la falta de rehalas y por tener que hacer frente a la salida de sus perros de la cacería. Además, a un perro de Miguelet, un jabalí, le dejó una caricia con su colmillo.

El domingo día 9 de febrero

El domingo decidimos cazar en Fontdepou. Teníamos permiso para cazar allí el jabalí, para evitar más daños a la agricultura. Nos reunimos en el local Social 14 paradas y dos rehalas de perros, las de Joan de Borges y Miguelet. Nos esperaba José Guardia, titular del coto, quien, con Miguelet decidieron la zona y las paradas. A las 9 h. todos en marcha.

Teníamos buen recuerdo del último día en Fondepou, por lo que no entraba en nuestros planes las porras. Y se dieron, varias. Porra en cobrar jabalíes. Porra en levantarlos, porra en escuchar ladra de perros. Pues así fue. porra, porra y porra. A las 12 horas, recogida y despedida hasta la próxima cacería. Obviamente no se perdió ningún perro.

Vista del coto de Fontdepou desde Comallonga

Vista del coto de Fontdepou desde Comallonga