Esta foto es de archivo. No se pudo hacer ninguna foto del jabalí cobrado por Lolo. Lo metieron muy pronto en el desolladero. Pero claro, no vamos a utilizar la foto de un ejemplar cualquiera. Si no se puede poner la real, al menos, se pone la de un buen ejemplar.

El día 11 de febrero, amaneció un día gélido. 9,8º bajo cero en Estopiñan. 13º bajo cero en el aeródromo. Por la mañana no hacía viento. Pero los avisos de temperaturas gélidas limitó la asistencia a la cacería. En total éramos 29 puestos y 8 collas de perros. Nos lanzamos a por el Pinar Grande, aunque muchas paradas no se pudieron cubrir. Sobre las 10,30 horas se soltaron los perros. Habían colocado José Gómez, Roca, Placi Forcat, Manolo Pereira y Pepe de la Marisa.

Empezó a pasar el tiempo y no se levantaban los jabalíes. Los perreros, a través de la emisora, empezaron a informar que los rastros eran de varios días antes. Algo había pasado.

Casi a las 13 horas, se escucharon varios disparos. Lolo había abatido un jabalí. Otro se dejó ver de lejos y no lo hicieron salir los perros. Joan Roca había tirado, al principio a una pieza que, a la postre, no se encontró, aunque sí el rastro de sangre. Probablemente, los perros había dado cuenta de él. Debía ser pequeño.

Se levantó viento y la sensación de frío aumentó considerablemente. Sólo quedaba coger los perros y tocar retirada. Así se hizo y la mañana no dió para más. Nos quedamos con mal sabor de boca, pues el Pinar Grande es un cazadero de los más apetecible. Pero igual que el día de Perpella, nos llevamos la sensación de fracaso.

Desde el Pinar Grande se podía ver esta panorámica. Pero el día no estaba para deleitarse con el paisaje. Había que buscar un trocito de sol resguardado del viento.

Placi Forcat, vigiló constantemente el termometro de su coche. Nos aseguró que no había subido a más de 5,5º bajo cero. Es más, en una de esas inspecciones, un pajarillo se refugió dentro del coche.

Finalmente, concluímos la cacería con 1 ejemplar y con él, acumulamos 112 esta temporada-