Sí, son ellos, Joaquín Suriñach y Xavi Sañé. No están en el lavabo, como aparenta la foto, ni están haciendo “manitas”, como parece, también. Están terminando el primer plato de la comida del día anterior. Seguro que a lo largo de la comida comentaron como afrontar el último día de caza en Estopiñán. Surí, reponsable de los perreros de nuestra sociedad, y Xavi, vicepresidente; son, además, dos grandes perreros, excelentes personas y compañeros. Ellos se han ganado el repeto y la admiración de todos.

La vigésima sexta cacería se celebró el día 26 de febrero, último día de la temporada en Aragón. Éramos 19 posturas, 25 menos que el día anterior. Salimos con la “resaca” de la comida de fin de temporada. Desarrollamos el protocolo de costumbre y, una vez decidido el cazadero, nos fuimos a las posturas con la ilusión de tener suerte. Colocaban Pepe de la Marisa y José Gomez. Se tardo muy poco y pronto se dio la orden de soltar perros.

Los perreros no tardaron en comunicar, a través de las emisoras, que había rastros frescos. No tardó mucho en que los perros de Pedro Berjillos levantaron un jabalí. Lo vieron varios puestos. Finalmente corrían 2. Uno pasó por donde estaba Joan Roca. No consiguió cobrarlo, aunque parece que lo había alcanzado. El que no desaprovechó la oportunidad fue Fernando Rodríguez. Cobró el último jabalí que se dignó pasar cerca de un puesto. Además, sirvió para cerrar la temporada en Estopiñan y subir a 119 los jabalíes cobrados hasta la fecha. Nos quedan 3 cacerías más en Tartareu. Se supone que alguno más cobraremos.

Este es el cazadero donde celebramos la última cacería de la temporada en Estopiñán del Castillo. No fue tan buena como esperábamos, pero no hicimos porra gracias al ejemplar cobrado por Fernando.

Joan Roca y Teresa. El día anterior durante la comida de despedida. Seguro que, al bueno de Joan, se le borró la sonrisa cuando fue incapaz de cobrar el jabalí que pasó por su parada. ¡¡¡ Animo hombre !!!. Tendrás más oportunidades.

José Álvarez, alias Pepe de la Marisa, canta a los acordes de la guitarra de Lolo, tras los postres del día anterior. Lolo no asistió a la última cacería de la temporada. Pepe sí. Se encargó de colocar todas las paradas del Reguero. Esta vez, en silencio.