El domingo, día 17. habíamos hecho un esfuerzo para conseguir que hubiera un número importante de paradas. Contábamos con la participación de cuatro rehalas de perros; las mismas que el día anterior, lo que nos permitía cubrir una buena zona. No conseguimos convencer a muchos. Los de Lleida porque se habían comprometido con los del pueblo para cazar el jabalí; otros porque tenían otros compromisos. Al final, creíamos que nos juntaríamos unos 12.

Desde el balcón del local social, vimos siete corzos pactando tranquilamente a unos 300 metros de nosotros. Hicimos nuestras cábalas para rodearlos, pero los perros ladraron desde el remolque y los corzos pusieron pies en polvorosa.

Bueno, con esas paradas, intentaríamos cazar el Serrat de Pitrau, lo cual conllevaba que se uniera también Berrocal. Seríamos 13. Pero durante el desayuno nos llamaron por teléfono desde Corbins que Fernando y Antonio Lozano desistían de cazar allí y se venían con nosotros. Bien; nos juntamos 15.

Esta preciosa vista desde la parada de la Isleta, que cubre el escape del Serrat de Pitrau a la Malera, la cubrió Paco Gamero. Lo más interesante que vió fue un globo que sobrevoló el Serrat de Pitrau.

Esta preciosa vista desde la parada de la Isleta, que cubre el escape del Serrat de Pitrau a la Malera, la cubrió Paco Gamero. Lo más interesante que vió fue un globo que sobrevoló el Serrat de Pitrau, el que se ve al fondo a la izquierda de esta fotografía.

No se hizo sorteo. Colocarían Placid, Manolo Pereira y Jaume El Negre.  A las 9 horas todos en marcha. No había tiempo que perder. A las 10 orden de soltar perros.

En la balsa de El Romano, parada que cubría Paco Reillo, se veía bastante rastro fresco. Por el otro lado del monte también decían que se veía.

El Serrat de Pitrau, de Vilamajò, fue el sitio elegido. Este montecillo siempre nos ha deparado buenas cacerías, salvo excepciones.

El Serrat de Pitrau, de Vilamajò, fue el sitio elegido. Este montecillo siempre nos ha deparado buenas cacerías, salvo excepciones. Este día sería uno de ellos. No se levantó ni un sólo animal. Mala suerte

Entraron los perros en el monte y ni una sola ladra. En una hora habían recorrido todo el monte y no habían encontrado absolutamente nada. A través de las emisoras se propone cambiar de cazadero e intentar hacer una batida en la zona de las granjas del Romano colindante con el monte del Barranc Salat.

Vista del Serrat de Pitrau desde la Cabana del Tavernet; desde aquí suele dirigir las cacerías Placid cuando cazamos el Serrat de Pitrau

Vista de desde una parada del segundo ganchillo organizado 

 

Como dice el refrán, nunca segundas partes fueron buenas. Y así fue. Nos colocamos unas 11 paradas (Berrocal y Placid ya no se colocaron), y se soltaron los perros. Nada de nada.

Una de las salidas del cazadero del Serrat de Pitrau; las balsas, que este día tapó Paco Gamero, o al menos lo intentó. Por allí no salió nada.

Una de las salidas del cazadero del Serrat de Pitrau; las balsas, que este día tapó Paco Gamero, o al menos lo intentó. Por allí no salió nada.

Pasó el tiempo y lo único reseñable es que los perros de Javier Jariod cruzaron el camino y se fueron al monte colindante del Barranc Salat donde empezaron a perseguir corzos. Evidentemente estaban fuera de cacería.

La jornada transcurrió y concluyó con una nueva porra. Está visto que los domingos habrá que ir a otra cosa.