El sábado, 22 de septiembre de 2018, se esperaba fuera un día caluroso, según las previsiones. Por tal motivo nos habíamos dado cita a las 7 horas, con el fin de salir lo antes posible y aprovechar el fresco de la mañana. Nos reúnimos, como es habitual, en el local social de Tartareu; 19 paradas y cinco rehalas de perros; las de Xavi Sañé, Miguelet, Pedro Berjillos, Félix González y Adrià, que venía por vez primera. Los más glotones se esforzaron para prepararse el desayuno mientras se hacía el sorteo de paradas. Colocarían Manolo Pereira, Paco Reillo, Miguelet y Jaume el Negre. a las 7,50 horas, todos en marcha.

A las 8,45 todos colocados y orden de soltar perros. Pronto se escuchan las primeras ladras y se avistan corzos; los llamados duendes del bosque empiezan a marear a los perros, se escucha algún disparo. Pepe Salcedo se queda con una corza y Antonio Lozano con otra. Parecía que se había cobrado un jabalí pero resultó ser una falsa alarma. El calor empezaba a apretar de lo lindo y, sobre las 11,30 horas, se dió  por concluída la cacería.

Nos volvimos a reunir en el local social a comentar las incidencias y tomar un refresco. Nos quedaríamos a comer la mayoría y, así, sobre las 13,45 horas, se empezaron a servir los entrantes que daban paso a un muslo de pollo al horno, que estaba de rechupete.

 

                                    La Roca. Una de las últimas paradas del Barranc Salat. Habitualmente suele ser una buena parada.