Reajustado_José Mª Solsona y Reichard arrastran un jabalí

Los José Marías, Solsona y Reichard, arrastran uno de los dos jabalíes cobrados por Solsona

La tercera cacería la iniciamos, como siempre, en el local social de Tartaréu. A las 7,30 horas estábamos convocados allí. A esa hora empezaron a llegar los participantes. El primero, José Berrocal que había cocinado el corzo abatido por Antonio, de Áger, la cacería anterior. Poco a poco nos fuimos reuniendo y, sobre las 7,45 horas, ya estábamos la mayoría. Lo primero que teníamos que decidir era el cazadero. A la vista de que éramos unos 20 puestos, decidimos cazar la Serra de Comallonga y una franja de Les Avellanes, que teníamos autorización e incluso, esperábamos a Jaume Serra y Mateu Llinàs que, finalmente no asistieron. Finalmente, nos reunimos 20 paradas y 5 rehalas de perros, las de Pedro Berjillos, Marc Buixader, Javier Jariod, José Manuel Palacios y Miguelet. Asisten también, 4 invitados, más Berrocal y Curro; en total 20 posturas. Se eligen los colocadores; Placi y Miguelet. Paco Gamero, se pone en contacto con el cuerpo de Agentes Forestales para informarles que los días 21 y 22, en las batidas de jabalíes, se cazaran también corzos. Hecha la gestión, todos en marcha. Las paradas no eran de acceso difícil. Por lo cual, en poco tiempo, todos en su sitio y a esperar la suelta de perros. Antes de soltar perros, se escuchan tres disparos. José Mª. Solsona llama por la emisora a Paco Gamero y le dice: Paco, ya me puedes apuntar dos!!!. ¡¡¡Coño, dos???, le contestó Paco. Sí, dos, confirma José María. Felicitaciones.

Solsona, se resguarda en una pequeña sombra, y se fotografía con sus dos ejemplares

Solsona, se resguarda en una pequeña sombra, y se fotografía con sus dos ejemplares

En esos momentos ocurre un hecho no previsto. Paco Reillo llama por la emisora a Paco Gamero y le informa que hay cazadores de Les Avellanes cazando también el jabalí en los mismos puestos que una parte de nosotros y que están bastante enfadados. Gamero le contesta que esté tranquilo; que efectivamente estamos cazando unos cuantos en su coto, pero que estamos autorizados. Es importante no hacerse daño ni estar en peligro de hacerlo, que intentará hablar con Jaume Serra. Así lo hace y, Jaume, queda sorprendido por la presencia de esos cazadores. Gamero le ruega que hable con ellos o, de lo contrario, nosotros, intentaríamos de recoger los perros y cambiar de cazadero. Jaume, le dice que sí, que hablará con ellos y lo llamará. Así lo hizo y le dijo que nosotros estábamos autorizados y los otros no, por lo cual eran los otros los que tenían que irse de allí. Así lo hicieron y problemilla resuelto.

Reajustado_Otra foto de los jabalíes de Palacios

A partir de aquí, todos centrados en la cacería. Se oyen ladras de los perros; José Manuel, está frenético: ha levantado varios jabalíes y ha cobrado uno. Poco después, otro y, otro más más tarde. El muy aprendiz de mastuerzo se estaba poniendo las botas. Por su parte, Paco Reillo, le tira a uno. Lo falla: iba muy lejos, dice.

Esta es la cara que se le quedó a Pepe Salcedo despues de sus múltiples fallos, aguantar el cachondeo, hasta de Nil y, saber que tiene que comprar más munición.

Esta es la cara que se le quedó a Pepe Salcedo despues de sus múltiples fallos, aguantar el cachondeo, hasta de Nil y, saber que tiene que comprar más munición.

Mención aparte hay que hacer de Pepe Salcedo a quien acompañaba Nil, el hijo de Miguel Canut. Nil, en un momento determinado, le dice a Pepe: Mira, allí hay cinco jabalíes parados. ¿Dónde?, pregunta Pepe. Allí, le dice señalándole el lugar. Pero no mires arriba, están ahí. Por fin, Pepe los ve y se “lía a tiros”. Nada, los animales huyen. Carga y vuelve a disparar. Nada. Poco después, le aparece otro que se lleva tres disparos, con el mismo resultado. Después, hasta el niño se le cachondeaba.

Y la cosa aún no ha terminado. Sobre las 11,45 horas, se levanta otro jabalí. Parece que era el mismo que le había tirado Paco Reillo. Lo persiguen los perros y le entra a Curro que lo recibe con una salva. Nada; también le tira uno de los invitados de Sástago, con suerte idéntica. Afortunadamente, los perros ya estaban bastante cansados por culpa del calor y no lo persiguen mucho.

La recompensa. La comida del guiso del corzo que hizo José Berrocal, estaba esperando

La recompensa. La comida del guiso del corzo que hizo José Berrocal, estaba esperando

La cacería toca a su fin. Se recogen los puestos y se sacan los jabalíes abatidos. Nos espera el guiso de corzo preparado por José Berrocal. Por cierto, con mucho picante. Gran guiso que nos sirvieron Olga, Miguel Canut y su hija, que pusieron ensaladas, y otros entrantes, más las bebidas y los postres. Gran cacería y un final acorde con ella.

Paco Gamero, Solsona y Capri, se aplican en la mesa. El guiso de corzo, muy picante pero esquisito

Paco Gamero, Solsona y Capri, se aplican en la mesa. El guiso de corzo, muy picante pero esquisito

 

Esta es la ración que le tocó a Paco Gamero, a cada uno de los 25 comensales le tocó igual, aunque algunos repitieron

Esta es la ración que le tocó a Paco Gamero, a cada uno de los 25 comensales le tocó igual, aunque algunos repitieron

Berrocal, le dice a Norberto, cual ha sido el secreto del guiso. Corzo, patatas, bolets, y guindillas

Berrocal, le dice a Norberto, cual ha sido el secreto del guiso. Corzo, patatas, bolets, y guindillas

Berrocal, a la izquierda, se siente orgulloso de su guiso. No era para menos, se desplazó a más de 100 Km. para conseguir robollons

Berrocal, el tercero por la izquierda, se siente orgulloso de su guiso. No era para menos, se desplazó a más de 100 Km. para conseguir robollons, las guindillas las consiguió más facilmente, pero hicieron su efecto