Paco Gamero (Con su mandukini en la mano), Clemente (El popular portugués afincado en Andorra), Paco Reillo, José Cuevas, Pepe Salcedo y Manolo Pereira que había cobrado a los dos jabalíes más grandes de la fotografía.

El día 22, a la hora de costumbre, nos dimos cita en el local social de Tartareu. Los participantes empezaron a llegar puntualmente, la mayoría. Participaban con nosotros, aparte de los de la Sociedad Deportiva de Cazadores de Estopiñan, varios amigos de José Berrocal, titular del coto de Vilamajor, y 15 de la colla de Monedero y José de Gava. En total éramos más de 50 y habiamos decidido cazar la Malera. Al ser un número importante de puestos, decidimos ampliar hasta el Serrat de Pitrau (Vilamajor).

Paco Reillo, pasa tras cuatro de los 5 jabalíes cobrados, el día 22 de octubre. El hombre, aunque lo disimula bien, no puede evitar una sana “envidia”. Ni tan siquiera pudo disparar a nada, como la mayoría de nosotros y, Manolo Pereira, como no, el solito había conseguido abatir dos. Ya lleva 6. Tendrá que parar o le subiremos la cuota, ya que con invitar a “Mandukinis” no será suficiente. Empezamos a no conformarnos.


La Jornada se desarrolló bién, pronto los perros encontraron a los jabalíes y empezaron las persecuciones por el monte. Pronto, también, los primeros disparos y a través de las emisoras se escucharon los primeros lamentos por el fracaso en el lance o el júbilo por el éxito.

Este día ocurrió algo que no nos había pasado nunca. Algún miembro de los que cazaban con nosotros (Los no habituales, o invitados), avandonaron el puesto alegando que no le gustaba. No dijeron nada a los responsables de la cacería, aunque sí lo comentaron en el bar, donde se fueron. Lo cierto es que la zona quedó sin paradas y los perros de Xavi Sañé, varios de Pedro Berjillos y de Joaquín Suriñach, se marcharon tras los jabalíes que pasaron por allí y les costó mucho tiempo encontrarlos en el coto de Tragó. Este HECHO lo consideramos muy grave e insolidario. El puesto les había tocado en el sorteo y, en principio, no existen puesto buenos y malos. El puesto bueno es aquel por el que pasa el jabalí, como fue el caso. Ellos, ni estaban detrás de otras posturas ni tenían restringida la visibilidad ni la zona de tiro. Nosotros, no queremos que estos hechos se repitan. Si algún cazador se aburre en su parada es, posiblemente, porque no está al tanto. Un día de cacería en la montaña es algo que esperamos con impaciencia. Al bar, podemos ir cualquier día. Lo dicho: que no se repita.

Pepe Salcedo se fotografía con los jabalíes abatidos (4 de los 5, unos ya se lo habían llevado los de la colla de Berrocal). Está un poco cariacontecido. Al hombre no le faltaba razón. Uno de los jabalíes abatidos por Manolo Pereira, lo hizo cuando Pepe apretaba el gatillo. No le dió tiempo a disparar. Luego comenmaba: “Lo tenía parado y era un tiro seguro, cuando lo ví caer”. Pobre Pepe, quizás bebió un poco de su propia medicina. A seguir esperando. Como los demás.


Al final se cobraron 5 ejemplares, lo que suman 50 a lo largo de la temporada. Un gran promedio. Uno se lo llevó José Berrocal para sus cazadores y, los 4 restantes, José gómez, para hacer chorizo. ¡Que salga bueno!