Cacería del día 20 de octubre de 2012. Pepe Salcedo cobró este ejemplar.

 

El día 20 de octubre de 2012, no pintaba nada bién. Las previsiones meteorológicas eran adversas. De hecho, a más de la mitad de la colla le entró un inesperado “catarro”. Otros se justificaron cazando ciervos (Que a la postre, ellos sí que no pudieron cazar por la lluvia. Y no daremos nombres). Alguno se fué a ver a su equipo de toda la vida. También hubo alguien que se vió obligado a “trabajar”. Total, éramos 11 puestos y tres collas de perros. Además, a las 6,30 de la mañana, seguía la lluvia.

Nos reunimos, como siempre, en el local social. No había mucha cosa que organizar. Decidimos ir a la serra de Comallonga y los límites de Les Avellanes. Ya no llovía.

En poco tiempo, las 11 paradas quedaron colocadas. Orden de soltar perros. Antes de que se escucharan las primeras ladras, Paco Gamero ve como baja un gran jabalí hacia su puesto. Se prepara, quita el seguro del arma y contiene la respiración. Espera la llegada del animal. Esta se produce  y Paco encara el rifle y aprieta el gatillo. La detonación rompe el silencio de la montaña. El jabalí se asusta y corre despavorido. Nuevo disparo y el animal cae sobre sus patas delanteras. ¡¡Ya está!!, pensó Gamero. Pero el animal se levantó, trastabilló y se dejó caer por un ribazo. Bueno, ya no se levantará, pensó el cazador. Pero, sorpresa, de reojo vió como el animal cruzaba el camino. Incrédulo volvió a dispararle, esta vez entre los árboles. Se marchó. Rapidamente, a través de la emisora dice: Miguelet, va para tí. No llegó, ni se volvió a ver al animal. Después. al terminar la cacería, Fernando encontró rastros de sangre. Miguelet, volvía de su puesto sin su perra CECI, lo que le hizo pensar que el animal estaría muerto en cualquier sitio, de lo contrario le tenía que haber pasado a él. Lo buscaron por el monte Fernando Rodríguez, Miguelet, José Mª Solsona y el propio Paco Gamero. Nada.  Incluso, Solsona que tenía atado a un perro de Pedro Berjillos, el PANCHO, le indicaba que oliera donde estaban las manchas de sangre. El animal solo le miraba a él sin llegar a entender que es lo que pretendía. Finalmente no se encontró el animal para regocijo de Pepe Salcedo que se destornillaba de risa por el “FALLO” de Paco Gamero.

Poco después del primer lance, Paco Gamero avista a dos jabalíes más pequeños que bajan hacia él. Los espera. Los dos animales se paran antes de saltar el último ribazo. Están a unos 90 metros. Los encara y dispara sobre uno. Cae y se le oye chillar. Intenta levantarse y no lo consigue. Gamero no quiere volver a disparar sobre él. Miguelet, a través de la emisora, pregunta: ¿Que?, este sí ¿No?. Paco Gamero responde. Sí. Este sí.

Mientras, del otro jabalí no se sabe nada. Se oye chillar a uno. Pero no se vé. Se oyen más disparos de otras paradas. Solsona tira también. Finalmente, Paco se acerca para ver el  jabalí abatido. ¡¡¡Sorpresa!!!. Solo ve un charco de agua lleno de sangre y del jabalí, ni rastro. Se le queda cara de tonto. Y Pepe Salcedo sigue con su particular “alegría”. ¡¡¡¡Será “MASTUERZO,” el tío!!!.

Para más INRI, poco después se escuchan varios disparos. Tres en concreto. Ha sido Pepe Salcedo que consiguió abatir a este buén animal.

 

 

No se lo merecía, pero acertó con los tres disparos. Cuando menos se lo espera uno, aparece Pepe. Y después pone cara de no haber roto un plato en su vida.

 

 

 

Xavi Sañé, con gran decepción, ve como un gran ejemplar se escapa cruzando la carretera de Vilamajò a Tartaréu, hacia la Malera. Mala suerte. Poco después, sus perros levantan un gran animal y Xavi no falla. ¡Así se hace!.

 

 

A la izquierda, el jabalí cobrado por Xavi Sañé. El de la derecha es el que cobró Pepe Salcedo. Este, parece, que aún está llorando.

Jaume Corsa, el más pequeño de los “Romanos”, se fotografía con los dos ejemplares cobrados, junto a Mª Carmen Roca, Paco Gamero y Pepe Salcedo. Este, con un pié puesto encima del ejemplar que cobró. Igual pensaba que se iba a levantar.

 

 

Mari Carmen, Miguelet, Pepe Salcedo, los dos ejemplares y la perra CECI de Miguelet. El jabalí de Paco Gamero no lo encontró; o al menos no nos mostró donde estaba, pero a estos se le dan muy bien mordisquearlos y salir en las fotos.

 

 

  Sobre las 14 horas, dimos por concluída la cacería. Había sido bastante mejor de lo previsto. Tocaba comer en el bar lo que había preparado Olga. Y alguno, se vió obligado a seguir escuchando a Pepe Salcedo. Algún día le va a tocar a él. Al tiempo.