El sábado, 20 de octubre de 2018, habíamos previsto cazar La Malera, uno de nuestros cazaderos estrella. De entrada teníamos pocos perros (Xavi Sañé aún no estaba recuperado), pero lo intentaríamos con los perros de Miguelet, Pedro Berjillos, Adrià y JM Palacios. Nos reunimos como es habitual en el local social de Tartareu donde se preparan suculentos desayunos que degustan una buena parte de los asistentes. Nos reunimos 23 paradas. Colocarían Paco Reillo, Ton el Romano y Placid, al que ayudaría Manolo Pereira. Sorteo de paradas y a la montaña.

A las 9,30 h., todos en sus paradas y a las 9,45, orden de soltar perros. Pronto las primeras ladras de os perros persiguiendo corzos, JM Palacios levantó un  jabalí. Fué el principio de una jornada llena de exclamaciones de JM Palacios avisando de los jabalíes que levantaban sus perros, incluso, alguno, se le levantó sin perros. Basta señalar una de sus exclamaciones: “Pero bueno, que pasa, no  hago más que levantar jabalíes y no escucho ni un tiro, ni medio”. Ya se habían escuchado disparos, la mayoría sobre corzos que además se escapaban, excepto una corza que cobró Antonio Ruiz de un certero impacto. JM Palacios levantó a lo largo de la montería, 14 o 15 jabalíes que no rompían a cruzar las paradas, por lo que pensamos que la mayoría se quedó en la montaña. Miguelet y los otros dos perreros tambíen levantaron algún jabalí más, con lo que estamos convencidos que había muchos jabalíes y no rompían a cruzar las paradas la mayoría de ellos. a Paco Reillo le llegaron cuatro (dos más dos), y la emprendió a tiros con ellos no tocando a ninguno. Estos si cruzaron la línea de paradas. Solsona tiró o otro que también cruzó la línea igual que otros dos; Antonio Lozano intentó tirarle a un gran macho que le pasó a cinco metros, pero su rifle no le respondió.  Fué Santiago Valgañón el que consiguió parar a uno y, necesitó ser rematado. Con estas dos piezas concluyó la cacería; muy pobre el resultado para ser el cazadero que era.

                                                                                                                                Antonio Ruiz se fotografía con la corza que cobró

Sobre las 13,30 horas, cuando perros y perreros ya estaban agotados, decidimos poner fin a la montería. La mayoría de nosotros al local social donde unos 16 comeríamos el menú que tenía preparado Miguelet. Otros, harían el vermout y se marcharían a comer a sus casas.