Reajustado_20170910_104543

El día 10 de septiembre, tambien se cumplió la tradición; éramos 11 paradas y una rehala de perros. La de Miguelet. Decidimos desayunar huevos fritos con algo más y hacer el Serrat de Sant Urbà. Allí era seguro que había corzos y también podía haber algún jabalí. Colocarían Ton El Romano y Jaume El Negre.

En media hora, todos en su sitio y suelta de perros. Nadamás soltar los perros salen empaitando algo. Es seguro que se trata de algún corzo. El tiempo nos dio la razón. Vueltas y vueltas y las piezas sin salir del monte.

Paco Gamero avistó a dos corzos, por separado, muy lejos que llevaban tras de sí varios perros. El último, los perros ni le ladraban. Finalmente, cuando ya habíamos decidido dar por finalizada la batida, y Miguelet se dirigía al coche con sus perros, al borde del bosque a unos 200 metros del coche, los perros levantan un corzo que corre despavorido por la orilla del monte. Paco Gamero no se lo piensa y dispara al bichejo, aunque estaba a más de 300 metros y corriendo. El proyectil no le dio, pero si le dio el gran susto al animal que se metió en el monte corriendo como un poseso. Esta vez no quiso seguir dando vueltas en la montaña y rompió rumbo al barran Salat. Al cruzar los campos que separan los dos motes, se cruzó por donde estaba Paco García. Lo mandó al otro barrio y evitó la porra.

Se trataba de una hembra de unos dos años y unos 25 Kg. de peso. Paco Gamero, como es preceptivo, pasó el parte al cuerpo de forestales de Lleida y se la llevarón a Corbins.