Vista parcial de Serra Amua desde el camino de Perpella

El día 8 de octubre de 2011, celebramos nuestra QUINTA cacería de la temporada, celebrada en Estopiñan del Castillo, en el cazadero de Serra Amua. Había muchos animales. Se cobraron 9 jabalíes y 2 corzos. Unas cifras que suponen situarnos en los 25 jabalíes cobrados y 8 corzos a los largo de esta temporada. Si nos atenemos a las cifras conseguidas en esta cacería, la deberíamos calificar como muy buena o excelente. Sin embargo, la opinión de muchos de los participantes no compartían esta apreciación. Una buena parte de nosotros opinaba que la organización de esta cacería adoleció de una adecuada organización. Las líneas o armadas, no fue la adecuada, según la opinión de estos. Sobraban puestos en algunas líneas, según las mismas opiniones, y se dejó de cubrir una parte, obligando a cambiar de parada a 11 puestos, cuando se habían colocado puestos en el interior del cazadero. Los más críticos, ponen de manifiesto, que lo primero es cerrar todo el exterior del cazadero y, después, los que sobren, se pueden colocar en el interior. A mayor abundamiento, las rehalas de perros, tampoco tuvo una afortunada extrategia. Comenzaron todas hacia una misma dirección y, al final, hubo zonas a las que no llegaron los perros, con el consiguiente malestar de los puestos que estaban en ellos. Evidentemente, el cansancio de los animales lo entiende todo el mundo. Lo que no se entiende es que no se distribuyera mejor la suelta de las rehalas.

Para colmo, no se pudo hacer la tradicional foto. Por varios motivos. El primero, porque hubo alguien que se adjudicó y se llevó algún ejemplar, sin esperar a que estuvieran todos juntos. Otro, porque se empezó el desolladero sin esperar más. Quizás, en este punto, habría que poner de manifiesto que el calor aconsejaba una rápida ejecución de esta tarea. Sea como fuere, esperamos que esta situación no se repita más.

Eso sí, una vez más, Joaquin Suriñach volvió a “mojar”. No lo celebró mucho porque un jabalí le hirió gravemente a uno de sus perros. Dejó la cacería y se desplazó a Tárrega a un veterinario, que salvaron al animal.