Decepcionante Quinceava cacería en Tartareu

 

Vista desde la parada de la balsa Felip, en la serra de Comallonga. Buena vista y buen tiradero, cuando pasan.

Vista desde la parada de la balsa Felip, en la serra de Comallonga. Buena vista y buen tiradero, cuando pasan. El día, como se puede apreciar en la foto, era sencillamente extraordinario. Para pasear.

 La decimoquinta cacería no podía tener mejores perspectivas. Buen tiempo, muchas paradas, bastantes rehalas de perros y muchas ganas de empezar bien el año 2015. El viernes por la noche, en Can Felip, decidimos cazar la Serra de Comallonga, la zona de Rocafiguera hasta el Barranc Salat. En bastantes puntos se había visto rastros, especialmente en la balsa Felip. Este día faltaban la mayoría de los moradores de Can Felip; Paco Reillo, Joan Moline, Norberto de Sansimón y José Cuevas.

El día 3 de enero, a las 7,45 horas, nos empezamos a dar cita, como siempre, en el bar de Tartareu. Allí nos empezamos a felicitar el nuevo año, muchos a desayunar copiosamente, otros sólo tomar café y alguna copeja. Nos juntamos 32 paradas y 6 rehalas de perros; las de Xavi Sañé, Joan de Borges, Pedro Berjillos, José Manuel Palacios, Javier Jariod y Miguelet. Colocarían Miguelet, Manolo Pereira, Ton el Romano y Placid. A las 9,15, todos en marcha. A las 10 todos colocados y orden de suelta de perros.

Majestuosa. La serra de Comallonga, vista desde la serra La Mora, jamás nos había decepcionado. El día 3 de enero de 2015, estaba llena de corzos

Majestuosa. La serra de Comallonga, vista desde la serra La Mora, jamás nos había decepcionado. El día 3 de enero de 2015, estaba llena de corzos

Pronto empiezan las ladras de los perros. Levantaban corzos. Los perros perseguían a estos animales y se desperdigaban por la montaña. Ni señal de jabalíes. Pasaba el tiempo y nada. Sobre las 12 horas, Xavi Sañé dice a través de la emisora que habría que hacer un pensamiento.

En el interior de la montaña no se encontraban rastros recientes. Pero no había tiempo material de recoger todas las paradas y volverlas a colocar en otro cazadero e iniciar otra cacería. Mejor mirar todos los rincones de Comallonga con los perros y a esperar otros día.

Comallonga siempre ha sido un cazadero que no ha defraudado y, mucho menos en estas fechas, más si se tiene en cuenta la abundante comida. Pero esta vez se rompió la regla. El silencio de las emisoras delataba la decepción de los cazadores. Esta, que tenía que haber sido una de las cacerías estrellas de la temporada se saldó con una gran decepción.

Al final, sobre las 13 horas, orden de retirada. A los 10 invitados se les volvió a invitar para que cacen con nosotros la próxima cacería. Dificilmente saldrán más decepcionados, aunque, como buenos cazadores, reconocían que estas cosas suelen pasar en la caza.

  El día 4 de enero, faltaron cazadores

 

Este barranco bue el elegido para probar suerte. No la hubo

Este barranco bue el elegido para probar suerte. No la hubo

El día 4 de enero, no pensamos que fuera consecuencia de la decepción del día anterior, si no más bien de la inasistencia de los habituales de Casa Felip, pero sólo nos juntamos 5 paradas, José Berrocal y Miguelet. Decidimos soltar los perros de Miguelet en un barranco del Mas de Solano, más bien por pasar el tiempo y probar suerte. El tiempo si lo pasamos. Hacía buen día y si salía algún macareno, que no salió, bingo. Solo corzos y algún raposo. Ton el Romano licenció a un raposo. Lo único.

Menos mal que Paco Gamero no se vio obligado a bajar y volver a subir este tramo. Se lo arreglaron Marc y Pepe

Menos mal que Paco Gamero no se vio obligado a bajar y volver a subir este tramo. Se lo arreglaron Marc y Pepe.

Bueno, lo único no. La anécdota del día la puso Paco Gamero. Al hombre lo obligaron a cruzar el barranco y, al volver, metió la “pata” izquierda en una sima en el lecho del barranco que estaba tapada con la hierba y se pegó el castañazo padre. El hombre, que tuvo sus dificultades para levantarse (No tocaba con el pie el fondo de la sima), se levantó como pudo y enfiló ladera arriba hasta un camino, donde se encontró con Berrocal y le explicó lo sucedido. Se les unió Marc y fueron comentando el percance hasta el coche, donde ya estaba Manolo Pereira y Pepe Salcedo que también llegó. En ese momento, Paco dice: ¡¡¡¡La hostia!!!!, me he dejado el rifle en el fondo del barranco. ¡Ala! a buscarlo. Lo acompañaron Pepe y Marc y, a la postre, fueron ellos dos los que bajaron al barranco desde el camino. Lo encontraron junto a la sima. Eso sí, después, el cachondeo, pues el día anterior se había dejado el bastón en la parada y tuvo que volver a buscarlo. El mismo que se había dejado la cacería anterior en la parada que mató el jabalí y se lo había recuperado Miguelet. Todos coinciden en que Paco está perdiendo muchas facultades y, sobre todo, la memoria. Mal asunto.