Impresionante muestra la que hace el perro Perdiguero de Burgos, Euro, de Paco Gamero, en el concurso nacional de esta raza organizado por la AEPPB, en Cabanillas del Campo (Guadalajara).

Este perro, se adapta perfectamente a la modalidad de caza en cotos con reglamentación específica o intensivos, tanto para la perdiz roja, la codorniz o el faisan. También va vien para el conejo y la liebre.

La falta de areas con perdices autóctonas suficientes, ha con llevado, cada vez más, la utilización de perdices de granja y su explotación en cotos intensivos. Las repoblaciones de cotos con estas perdices son muy diversas. Desde el reforzamiento de vandos de perdices salvajes (Los que tienen 5 o 6 pequeños ejemplares, se le añaden 12 0 14 más), con lo que se consigue que una parte de estas últimas queden integradas en el vando. Es el sistema más costoso. Hay que controlar los nidos de las perdices autócnas para saber la fecha en que eclosionarán los huevos, para así, poder listos los nacimientos de las de granja en las cámaras. Después está la tarea de añadir estas al pequeño vando. Por último, hay que tener en cuent el alto ídice de mortalidad de estos poyuelos. La gran ventaja es, que estos animales pasarán por autóctonos y los cazadores pagarán un alto precio por ellos.

Otro sistema es repoblar zonas acotadas en los meses de julio y agosto, mediante suelta masiva de perdices que han nacido en el mes de mayo. Esta modalidad conlleva un altísimo indice de mortalidad y requiere un extricto control de las alimañas. La gran ventaja es que en el mes de octubre estarán asilvestradas.

Otra modalidad es soltar las perdices adultas una o dos semanas antes de las cacerías. Esta modlidad también conlleva un alto índice de mortalidad y se suele hacer en áreas privadas de caza.

Antonio Corsa, “El Romano”, aparte de compañero de la caza mayor es un experto criador de perdices de granja para repoblar. Se esmera extrordinariamente en obtener los mejores resultados posibles. Podemos asegurar que lo consigue. Sus perdices son muy apreciadas por los cazadores y, prueba de ello es que distribuye a zonas tan significativas como Murcia, Andalucía y Castilla la Mancha. Quien hace una prueba con sus perdices, repite.

Otra modalidad, la más extendida en Catalunya, es la explotación de áreas de caza con reglamentación específica. Son zonas con una superficie de unas 300 Ha. y se puede cazar en ellas desde primeros de septiembre hasta finales de marzo. Hay muchas áreas de este tipo en Catalunya, el sistemas es más o menos iguial en todos ellos. Se suelta un determinado número de perdices en la zona por cada cazador, estas se pueden soltar una o dos horas antes de iniciarse la cacería o, en otros casos, inmediantamente antes de iniciarse esta. También se pueden hacer ojeos y despues cazar a mano. Hay muchas posibilidades y, como no, bastantes socios y abonados de la Sociedad de Cazadores Bisaura, utilizan esta modalidad de caza.

Euro, el perro perdiguero de Burgos, de Paco Gamero, para una perdiz, que se ve perfectamente a la izquierda de la fotografía, en un margen del coto intensivo de Conesa (Tarragona).

Paco Gamero, posa junto a su perro, Euro, en un cazadero del Coto Conesa (Tarragona), luciendo tambien, una percha de perdices cobradas.

En la foto de la derecha, Paco Gamero y un acompañante, esperan que Euro levante la perdiz que está parando en un margen del coto Conesa.

Jaume y Jordi Corsa, hijos de Antonio Corsa, El “Romano”. se fotografían con Paco Gamero, con unas cuantas perdices cobradas, un día de marzo de 2011, que compartieron cacería en el Coto Conesa. Las perdices, magnificas, eran de la granja de los hermanos Corsa, de Tartareu

El coto de Conesa, además del intensivo, o de reglamentación específica, tiene 2.000 Ha. de coto normal, en el que abundan las becadas, la perdiz salvaje, el conejo y alguna liebre. Tambien hay mucho jabalí. En este coto han cazado, y siguen cazando asiduamente, varios socios de la sociedad de Cazadores Bisaura. Asimismo, un socio, residente en Tartareu, Antonio Corsa, “alias” el “Romano”, suministra perdices de su granja en Tartareu, para el coto intensivo. Estas perdices se distinguen por su calidad y bravura.