Xavi Sañe. Nuestro incansable conductor de su rehala de perros. Vicepresidente de nuestra sociedad y extraodinario compañero.

La cacería del día 23 de octubre fue una cacería especial. Cazaban con nosotros “La cuadrilla del Jabalí los Chicos de Zuera”, que habíamos contactado con ellos a través de internet. Nos parecieron gentes seria y buenos amantes de la caza. Decidimos invitarles a cazar con nosotros. No nos defraudaron.

Alberto Naval, en el centro, flaqueado por Santiago Liarte y José Sarto, también de su cuadrilla, en la comida post-cacería.

Nos aseguraron que se lo habían pasado muy bién. Nosotros hicimos todo lo posible, aunque sin otorgar ningún privilegio.


Efectivamente, cumplidores a la hora de llegar al punto de encuentro, a pesar de la distancia. Disciplinados a la hora de asumir la fórmula y el resultado del sorteo. Correctisimos en los puestos que les tocó. Y sobre todo, pacientes y comprensivos esperando para poder hacer la comida de hemandad que teníamos programada. De hecho, asistieron 19 de la cuadrilla los Chicos de Zuera; de ellos, tiraron 8 y cuatro de ellos cobraron las piezas. Los 11 restantes de esta cuadrilla se debieron conformar con escuchar las charlas incesantes a través de las emisoras de los miembros de la Sociedad de Cazadores Bisaura y la Sociedad Deportiva de Cazadores de Estopiñán, los empaites de los perros y el estruendo de los disparos. Este fue el caso de Alberto Naval y Paco Gamero, que el azar quiso que les tocaran puestos contiguos en el corta fuegos y, nada de nada.

Habíamos elegido el cazadero de “El Pinar Grande”. Pensábamos que no fallaríamos. Así fue, a medias. Conseguimos cobrar 7 jabalíes y un corzo. 4 de los 7 jabalíes, como se indica anteriormente, los abatieron los Chicos de Zuera. Enhorabuena. No obstante, como es normal, también fallaron alguno.

He aquí nuestros tres ilustres maños. Capri, José Manuel y Santiago. Son buenos chicos, pero muy fallones, lease a la hora de asistir a cacerías. Les gustan más las fiestas y las cacerías de ciervos. También las de conejo.

Tampoco nos podemos quejar del tiempo. En principio las previsiones eran de lluvia. No fue así. Llovió a la hora de hacer la foto a las piezas cobradas. Quedó deslucido, ya que la de mayor tamaño ya le habían cortado las defensas y, además no estaban todos juntos. Toda una faena, dado que no nos pudimos fotografíar juntos.

La culpa fue de José Cuevas que a la hora de recoger rompió una rótula de su NISSAN. Ello impidió, por tener que esperar a todos los que le ayudaban, que pudiéramos sentarnos a la mesas con nuestros invitados. ¡Que le vamos a hacer!.

He aquí cuatro de los siete jabalíes. Al de la izquierda ya le faltan las defensas. Mala suerte. Tambien se ve el corzo.

En esta fotografía se ven los tres jabalíes, a la izquierda. Los cuatro jabalíes de mayor tamaño y el corzo, arriba en el centro.


Joaquín Sarto y José Méndez, miembro de la colla de Zuera. Claro, la foto no es de lo mejor. Está echa por Paco Gamero, que es mejor que se dedique a otra cosa. Si todas las fotos las hace así es mejor que lo deje.


Alberto Naval y su compañero Santiago Liarte, sentado a su derecha, miran sin mucho entusiasmo como le hacen la foto. Es posible que intuyeran que Paco Gamero no les sacaría nada favorecidos.

Finalmente, la jornada de caza finalizó, lo mejor que pudimos, ya que la parte de la comida fue, como se indica anteriormente, un pequeño desastre. No lo decimos por el menú, ya que Ester se esmeró todo lo que pudo.

Después de las 18 horas nos despedimos, aunque nosotros empezábamos a comer. Estábamos globálmente satisfechos. Con los 7 jabalíes cobrados y la participación activa en la cacería de los Chicos de Zuera. Ya sumamos 52 jabalíes y nueve corzos.