El domingo, 22 de octubre de 2017, como viene siendo habitual, éramos pocos. 13 paradas y una rehala de perros; la de Miguelet. Decidimos cazar El Mas del Solano, en Vilamajò. Tras el habitual desayuno de los domingos, nos pusimos en marcha. Sin sorteo ni ninguna otra premisa. Colocarían Manolo Pereira y Fernando Rodríguez. En poco tiempo todos en sus puestos y suelta de perros.

Jabalí cobrado por Manolo Pereira

Jabalí cobrado por Manolo Pereira. Se aprecia nítidamente el impacto del proyectil. No cabe duda de que este será uno de los mejores impactos de la temporada.

Dani, el nieto de Antonio Lozano, avisa por la emisora a Fernando de que un jabalí va en la dirección donde está de puesto. Algo pasa y el animal se desvía. Los perros de Miguelet cogen el rastro y se marchan tras él. Fue lo peor que nos pudo pasar; los perros no volvían. De hecho, varios de ellos los recogió Miguelet dos días después. La cacería quedó muy tocada.

Vista de parte del cazadero, justo frente a la parada de Paco Gamero. Por allí no apareció nada.

              Vista de parte del cazadero, justo frente a la parada de Paco Gamero. Por allí no apareció nada.

Jaume, El Negre, alerta a Josep Marchal y a Frac García, de que un jabalí va hacia ellos. Se habían quedado al inicio de la cacería cerca del vallado. Finalmente, el animal se desvió a otro sitio. A partir de aquí, no ocurrió nada relevante. Escudriñábamos el monte y nada.

Otra vista del cazadero del Mas del Solano

         Otra vista del cazadero del Mas del Solano. Al fondo, a la izquierda, se ve el pantano de Canyelles.

Cuando empezábamos a pensar en la tradicional porra de los domingos, se escuchan varios disparos. Era Manolo Pereira. Miguelet le preguntó a través de la emisora; no obtuvo respuesta inmediata. Unos instantes después, Manolo, a través de su emisora dice: Me han entrado cinco o seis, y, aunque un poco lejos les he disparado. Creo que he alcanzado a uno; voy a ver si veo señales. Unos minutos después, dice: Aquí hay uno muerto. Felicitaciones de todos, que se repetirían a ver el extraordinario impacto.

Una vista más del pantano de Canyelles y al fondo, las montañas de Finestres, en Huesca.

                      Una vista más del pantano de Canyelles y al fondo, las montañas de Finestres, en Huesca.

Poco después, y a pesar de que a Miguelet le había vuelto alguno de los perros que se habían ido tras el primer jabalí, no hubo nada más reseñable. Orden de retirada. SE HABÍA EVITADO LA PORRA.