Jordi Corsa, “El Romanillo”. Un día en Comallonga, disparó a un montón de jabalíes. Cobró 1

 

Jordi Corsa, maneja el cerrojo de su rifle, a la velocidad del rayo. Dispara a idéntica velocidad, pero por el resultado de este día, los jabalíes se le hacen pequeños y no los toca. Luego, cuando el hombre está más tranquilo, es otra cosa. A las perdices las mata sin mirarlas. Será que le tiene manía. A Paco Gamero le hizo un día una demostración en el coto de Conesa. El jodido con tal de hacerse notar, es único. Luego sí, es muy solidario y trabajador. Hay que reconocerle esas virtudes.

Jordi, que empezó cazando con nosotros en su adolescencia, lo dejó unos años. El hombre se dedicó a otros menesteres, pero una vez casado y con hija, le volvió a picar el gusanillo de la nostalgia. No participó en muchas cacerías, por eso, quizás, quiso quemar toda la pólvora en pocos días. Tiene otros quehaceres y aficiones. Le gusta cazar en los montes de Espò y la   perdiz.

 

Jordi Corsa, “El Romanillo”, a la derecha, junto a Paco Gamero, en el centro y su hermano Jaume, un día de cacería de perdiz en el coto Conesa, la temporada 2011 / 2012

Jordi no se prodiga en las fotos. De vez en cuando le conseguimos una.