La Roca del Tonto. Parada bastante codiciada, tanto cuando se caza la Malera o, como es el caso, El Más de Rei. Se puede cubrir desde lo alto de la roca o desde el suelo. En ese sentido hay gustos para todos.

La Roca del Tonto. Parada bastante codiciada, tanto cuando se caza la Malera o, como es el caso, El Más de Rei. Se puede cubrir desde lo alto de la roca o desde el suelo. En ese sentido hay gustos para todos.

El domingo, día 19 de noviembre de 2017, teníamos organizada la cacería para coincidir con la Cplla de Áger; ellos cazarían Les Aspres y nosotros, en la zona colindante en Vilamajò (El más de Rei). Contábamos con tres collas de perros: Miguelet; Xavi Sañé y Pedro Berjillos. De puestos éramos 16 paradas (Paco Reillo, Moliné y Placid, se habían marchado). Berrocal cazaría con nosotros.

De hecho, no saldríamos muy pronto; los de Áger no son muy madrugadores. La mayoría se dió un buen desayuno y sin otros preámbulos, a la montaña. Colocarían Ton el Romano; Josep Marchal y Xavi Sañé.

Antes de las 10 horas, todos en sus puestos y suelta de perros. No tardaron en escucharse la primeras ladras y los primeros disparos. A través de las emisoras se informaba de distintos avistamientos de jabalíes. Miguelet, cobró dos jabalíes; La familia García (Entre los tres), otros dos y Josep Marchal uno más. En total cinco.

uno de los jabalíes

 Uno de los jabalíes que cobró Miguelet; uno de sus perros lo mordisquéa

Una de las salidas de los jabalíes hacia La Malera

Una de las salidas de los jabalíes hacia La Malera. Allí cubría Paco Gamero; no tuvo suerte

Otro Jabalí del domingo                                                          El otro jabalí cobrado por Miguelet

Este buen ejemplar lo abatieron "Los Gacía", padre y los dos hijos. Parce ser que lo tirotearon los tres y finalmente, el animal, se peleaba con los perros y fue rematado por el patriarca.

Este buen ejemplar lo abatieron “Los Gacía”, padre y los dos hijos. Parce ser que lo tirotearon los tres y finalmente, el animal, se peleaba con los perros y fue rematado por el patriarca.

Como casi siempre, los domingos, por una cosa o por otra, los componentes de la colla, siempre tienen prisa y ponen pie en polvorosa.

El caso de José Berrocal es diferente. Este buen compañero es incapaz de estar quieto en una parada. Este día no sería menos. Como no lleva emisora, no se entera de como van las cosas y, como oía un tirotéo al otro extremo de la cacería, decidió ir por allí para ver que pasaba. No vio nada y se volvió, pero ya no se puso en la parada. Muy mal, porque un gran jabalí pasó justo por allí cuando terminaba la batida.