El sábado, día 30 de diciembre de 2017, teníamos prevista la última cacería de 2017. No pintaba bien la cosa; de entrada teníamos muy pocos perros. Solo los de Xavi Sañé y Miguelet. La paradas, aunque no llegaríamos a los 20, si seríamos suficientes para tapar uno de los cazaderos importantes; Les Serres Belles. El viernes por la noche, en Can Felep, preparamos la cacería. Colocarían Xavi Sañé; Jaume El Negre, Mamolo Pereira y Paco Gamero.

Por la mañana, ya empezamos con problemas: Un coche había aparcado en la puerta de salida del garaje e impidió sacar los todoterrenos de Paco Gamero y el de Manolo Pereira. Tuvieron que buscar vehículos alternativos. Manolo Pereira se fue con Agustín Julià y Paco Gamero con José María Solsona. Este hecho trastocó el sorteo y se debió de acoplar a los cazadores más por el número de puestos que llevaban los coches que por el resultado de el Sorteo. Finalmente éramos 18 paradas. A 4 las colocaría Manolo Pereira; a otras 4 Jaume El Negre; 3, Xavi Sañé y, las 7 restantes, Paco Gamero.

Impresionante vista del cazadero de <les Serres belles. Aquí se suelen hacer buenas cacerías. Este día no conseguimos cobrar ninguna pieza. La mala puntería fue uno de los factores más determinantes.

                              Impresionante vista del cazadero de Les Serres Belles, desde la parada de los “Almendros”.  Pacop Gamero se colocó aquí este día. No tuvo suerte.

El día era agradable; corría una ligera brisa pero no hacía frío. Sobre las 10,15 horas orden de soltar perros. Corrió un buen espacio de tiempo sin que ocurriera nada reseñable. Algún corzo y poco más, hasta que pasadas las 11 horas saltó el primer jabalí. Germán García, que además era el primer día que venía a cazar con nosotros esta temporada, tuvo la suerte de que este jabalí se fuera  a su puesto. Lo vio y esperó a que le entrara bien. Se equivocó; cuando quiso percatarse de lo que realmente estaba pasando, el animal ya corría campo a través a refugiarse en la maleza. Tres disparos y el bichejo seguía corriendo. Tras lamentar el fallo a través de la emisora, seguimos esperando. Otro buen ejemplar cruzó la línea que colocó Jaume El Negre. Pasó entre dos puestos y no le pudieron tirar.

Todo siguió más o menos tranquilo hasta que se escucharon dos disparos. Seguidamente otros tres y después otros tres más. El primero en informar fue Manolo Pereira. Había visto a cinco y le tiró a uno; no sabía si lo había alcanzado. También informó que Joán Molinè había sido el autor de los otros disparos y que, según él, creía haber matado a dos o tres. Nada de eso. Según su explicación, les había tirado a unos 20 metros de distancia cuando estaban semi-parados, intentando subir un roquedal. Había visto como dos o tres caían; pero cuando bajó a comprobar el lance no había nada de nada.

Manolo dijo que él había encontrado rastro de sangre, pero nada más. Molinè seguía jurando en hebreo y diciendo que no entendía como le podía haber pasado algo así, pero los hechos eran los que eran y no había vuelta de hoja. Menos mal que los INOCENTES ya habían pasado.

 

Joan intenta explicar

Joan intenta explicar a Xavi Sañé, lo inexplicable. Xavi ya ni se lo mira, más, después de haber licenciado un buen plato de costillas de cordero. No hay que hacer más leña del árbol caído. A esperar otro fiasco de Joan, que, a buen seguro, también servirá para hacer cachondeo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

Los que están sentados frente a ellos también quieren saber como se produjo el hacho. Ahora es Xavi quien intenta dar la versión más cercana a la realidad. Seguro que tenía razón

Los que están sentados frente a ellos también quieren saber como se produjo el hacho. Ahora es Xavi quien intenta dar la versión más cercana a la realidad. Seguro que tenía razón.

Ya no había para más. Fernando Rodríguez licenció una “raposa” y el hombre estaba contento, pero esas no cuentan. La última cacería del año 2017, había concluído con una porra. Otra vez será, quizás el año 2018 sea el encargado de darnos nuevas alegrías. Pero aquí no acabarían las anécdotas de la cacería.

Eso sí, el domingo, no cazábamos, y solo teníamos previsto hacer un desayuno y volver a casa. Solo los de Can Felip y alguno del pueblo. Paco Gamero, acudió al local social, se tomó un “carajillo”, se despidió de los que estaban allí y puso rumbo a Comarruga. Aún tendría una sorpresa mayúscula.

Cuando circulaba por la carretera de Áger a Balaguer, nada más pasar el desvío que hay hacia Castellón de Farfanya, en la recta que hay la salir de la curba, vió, atónito, como una manada de más de 20 jabalíes, cruzaban la carretera desde el lado izquierdo hacia Santa Linya, a unos 80 metros de él. Todos grandes y a media velocidad. Tuvo que frenar aunque sin peligro. En su vida ha visto algo parecido, los animales cruzaron un campo extenso limpio de maleza y se perdieron. ¡¡¡Maldita sea!!!, en su vida no ha visto juntos más de 6 o 7. No los volverá a ver.