Jordi, en 4 lances distintos, consiguió abatir otros tantos jabalíes. Son los de la fotografía

Jordi, en 4 lances distintos, consiguió abatir otros tantos jabalíes. Son los de la fotografía

La decimoséptima cacería decidimos hacerla en La Malera, Tartaréu. Había bastante rastro según los lugareños. El viernes por la noche la organizamos lo mejor que pudimos. Teníamos prevista la participación de unos 30 puestos y 7 rehalas de perros.

A las 7,30 horas nos dimos cita en el local social, como de costumbre, y allí nos fuimos dirigiendo. A las 8 horas, casi todos estaban, unos desayunaban, otros se dedicaban a sortear y distribuir las posturas y la salida de las rehalas de perros. Cinco posturas que se habían comprometido, finalmente, no vinieron. Por tal motivo, éramos 25 paradas y 7 rehalas. Las de Xavi Sañé, Pedro Berjilos, Miguelet, J.M. Palacios, Joan de Borges, Javier Jariod y Victor Galindo. Colocarían, Berrocal, Miguelet y Placi. A las 930, h. todos en sus puestos y las rehalas preparadas para salir.

A las 9,45 h., orden de suelta. Inmediatamente se escuchan las primeras ladras y, también, los primeros lamentos. Un jabalí ha escapado y se llevó tras él algunos perros. Nadie vio al macareno. Se fue.

Empiezan a escucharse los disparos, muchos disparos. Muchas alertas de los perreros y, como no, se informa a través de las emisoras de los primeros éxitos y fracasos.

Sebastián Yeste cobró el primero. Pepe Salcedo falló uno. Norbert de Sansimón falló otro que, Paco Gamero tampoco lo acertó, pues pasaba entre  la maleza y no se dejaba ver. Se fueron dos perros tras él que, poco después volvieron al cazadero persiguiendo un jabalí (Quizás el mismo). Venía por el mismo sitio y, esta vez Paco Gamero le hizo tres saludos entre la maleza. Cruzó el campo y Nobert también lo intentó. Nada. Al momento, Fernando hizo lo propio. Tampoco. José Mª Solsona; como que no. El que sí se lo pasaba “teta” era Jordi el Romanillo. Había hecho tres y, al final otro más, 4. El muy mastuerzo ya lleva nueve. ¡Enhorabuena!.

Desde su postura, Paco Gamero ve bajar a un gran ejemplar corriendo como un rayo hacia su postura. Al cruzar el campo, Nobert, lo saludó con un pildorazo. Nada. El bichejo subía al monte por el mismo sitio que el anterior. Esta vez, también entre la maleza, Paco Gamero lo acertó. Pro no se quedó. Muy mal herido intentó marcharse. No podía y llegaron los perros de Miguelet que lo acosaron. Gamero, a través de la emisora, pedía que alguien se acercara a rematarlo, pues iba a destrozar los perros. Él no podía cruzar el barranco que los separaba. Acudían Norbert, Miguelet y Fernando. Paco, hecho un manojo de nervios subió barranco arriba y comprobó que el bicho bajaba por la otra ladera atacando a los perros. No podía correr ni subir. Finalmente llegó a escasos metros de Gamero que, tras esperar el momento oportuno para no alcanzar a ningún perro, lo remató, no sin antes comprobar que el bicho pareció intuir que él era el causante de su problema e hizo un gesto de atacarlo. No pudo.

Paco Gamero se deja fotografiar por Fernando, junto al jabalí que cobró y en el mismo lugar donde consiguió rematarlo

Paco Gamero se deja fotografiar por Fernando, junto al jabalí que cobró y en el mismo lugar donde consiguió rematarlo. Antes se había puesto nerviosísimo escuchando como el animal herido atacaba los perros de Miguelet. Afortunadamente no hirió a ninguno de ellos de importancia. Pero lo pasó mal.

Este es el mágnífico animal que cobró Paco Gamero y que los ataques de este a los perros de Miguelet hizo que se lo pasara bastante mal

Este es el mágnífico animal que cobró Paco Gamero y que los ataques de este a los perros de Miguelet hizo que se lo pasara bastante mal. Nunca había renegado tanto por haber herido a un jabalí

 La fiesta seguía. Antonio Lozano cobró un buen animal. Sebastian Yeste cobró un segundo jabalí. Tambien Berrocal, quién ya había descargado su escopeta y debió correr camino abajo y dejar tieso a un gran ejemplar. Antes, Xavi Sañé había mandado a otro al infierno. Era un buen animal con unas defensas descomunales.

Agustín, que había tenido algunas oportunidasdes, informa a través de la emisora que se ha quedado con uno, que le tiró en unas matas y ya no lo vio salir. Llegaban los perros y se volvían. Finalmente, salió un buen ejemplar que sería el cuarto que cobró el Romanillo. Agustín aseguraba que el suyo tenía que estar allí, pero que no podía bajar el barranco. Finalmente, como siempre, animal que no se ve muerto y se saca, no se cuenta.

Los cazadores que habían terminado antes, no se resisten a inmortalizarse con los jabalíes que iban llegando. Aquí están los 4 de Jordi el Romanillo y el de Antonio Lozano

Los cazadores que habían terminado antes, no se resisten a inmortalizarse con los jabalíes que iban llegando. Aquí están los 4 de Jordi el Romanillo y el de Antonio Lozano

 

Ya hay nueve de los 11. Berrocal, el primero por la derecha, se inclina sobre el que él había cobrado. Un gran macho.

Ya hay nueve de los 11. Berrocal, el primero por la derecha, se inclina sobre el que él había cobrado. Un gran macho. Debía estar muy contento, pues lo cobró cuando ya había decidido marcharse al coche.

 

Antonio Lozano y su nieto (Que lo acompaña asíduamente), se fotografía con el magnífico ejemplar que cobró este día.

Antonio Lozano y su nieto (Que lo acompaña asíduamente), se fotografía con el magnífico ejemplar que cobró este día en el cazadero de la Malera, en Tartaréu. ¡Enhorabuena!

Los Maños, que fueron los últimos en llegar, no quisieron dejar de hacerse la pertinente foto con los jabalíes que habían llegado. Faltaban dos que se sacarían después de la comida.

Los Maños, que fueron los últimos en llegar, no quisieron dejar de hacerse la pertinente foto con los jabalíes que habían llegado. Faltaban dos que se sacarían después de la comida.

 Tras las fotos y el aperitivo, hay que hacer, lo que nosotros llamamos una comida – cena, que también se aprovecha para comentar la jornada de caza y maltratar a los que han fallado. José Cuevas no se escapó, a pesar que llevaba un arma prestada.

Lo mejor, para que sea un día totalmente redondo de cacería, es tomar una buena comida y comentar los lances y las pertinentes bromas a los "fallones"

Lo mejor, para que sea un día totalmente redondo de cacería, es tomar una buena comida y comentar los lances y las pertinentes bromas a los “fallones”. Otro día les tocará a ellos reírse. Hoy también lo hacen.

 

Nada. Mañana será otro día. Mientras tanto, comentar la jornada y reponer fuerzas.

Nada. Mañana será otro día. Mientras tanto, comentar la jornada y reponer fuerzas.

Casi todos querrán recordar esta foto. Los resultados conseguidos no se logran cada día..

Casi todos querrán recordar esta foto. Los resultados conseguidos no se logran cada día..

Con la comida, los postres, el café y la copichuela, el que la toma, concluyó esta magnífica cacería. Habrá que insistir para ver si se puede repetir otra parecida.