La cacería del último fin de semana de enero de 2018 se presentaba con cierta incertidumbre. Estaba precedida de una semana de climatología adversa; frío, vientos huracanados, lluvia, nieve …, así llegamos al viernes día 26. Fue este viernes uno de esos días que reúnen todas las adversidades. Las carreteras estaban muy peligrosas con la lluvia, el viento y la nieve. Los accidentes de tráfico jalonaban el recorrido. Era muy peligroso circular.

Ya en Tartareu, empezamos a recavar información de cual sería el número de cazadores que participarían en la cacería. En principio, sólo contábamos con dos rehalas de perros, pero finalmente, José Manuel Palacios se sintió con ánimo y vino a cazar. Habíamos contado 21 paradas; fueron las que asistieron, más Miguelet; Xavi Sañè y José Manuel Palacios con sus perros.. Teníamos previsto cazar el Barranc Salat. Con las 21 paradas no se podía cerrar todo el cazadero de forma óptima, pero lo haríamos lo mejor posible. La mañana del sábado se presentó con un buen día y sin ningún sobresalto climatológico. Eso sí, los planes de la noche anterior en Casa Felip se trastocaron bastante. Sebastián Yeste acompañaría a Palacios con los perros y Manolo Pereira decidió ir con Miguelet para ayudar a desplazar el coche. No quedaba mucha gente para colocar. Así que lo harían Miguelet; Placid Forcat, Xavi Sañè y Paco Reillo. A las 10 horas todos colocados y orden de soltar perros.

Uno de los escapes del Barranc Salat, casi en el límite con Os de Balaguer. No fue elo día y así, corzos y jabalíes tomaron otros derroteros.El tiempo transcurría y sólo se detectaban corzos. Los perreros decían que en algunos sitios se veían rastros de jabalí. Pero no se encontraban y, cuando por fin se levantó alguno, parecía que se lo tragaba la montaña. No quedaba ni rastros. Se tiraron a varios corzos pero sin éxito. Al final, Manolo Pereira consiguió abatir un buen ejemplar y Paco Gamero otra más pequeña.

En la ladera frente a la parada de Paco Gamero, un perro, estuvo bastante tiempo acosando una pieza. Inequívocamente se trataba de un buen jabalí. Así se confirmó cuando el animalejo se cansó de que lo acosara el perro y lo embistió. El alarido del can confirmó la sospecha de Paco. Poco después, José Manuel Palacios lo corroboró: uno de sus perros tenía una buena herida.

Al llegar a la zona J.M. Palacios con más perros, el jabalí, ya no se sintió seguro y decidió marcarse a media ladera. Lo divisó Paco Reillo que lo saludó con un tiro que erró.  El animal sorteó cuantas paradas había por la zona y cruzó hacia el Carlà, en Les Avellanes. Ya no hubo más noticias de jabalíes y decidimos, sobre las 14,30 horas, dar por concluida la cacería.

He aquí otra buena corza cobrada. Era la más vieja

He aquí otra buena corza cobrada. Era la más vieja y la más grande. Debía pesar más de 30 Kg.

A lo largo de el día, justo es decir, que hubo disparos contra corzos, Paco Reillo Tiró a una corza; Paco Gamero a otra y algún otro, con el mismo resultado: Aún siguen corriendo por la montaña. Otra vez será.

La cacería del día 28, no se presentaba tampoco bién. Miguelet no podía participar y Pedro Berjillos se había comprometido a asistir. No conseguimos sacar ningún corzo ni jabalí. Salió un zorro y, Pedro Borreguero, aprovechó para quemar polvora