Jordi Corsa Cambre, un lugareño de la “SAGA” de los Romanos, hijo de Antonio Corsa y gran aficionado ala caza

El día 21 de enero, se puso las botas. Hizo hasta 26 disparos. Su rifle de cerrojo, ardía. Consiguió matar uno y espantó a muchos otros. Era increible. Por su capacidad de recargar el rifle y aguantar todas las bromas, se ha ganado el derecho a salir en un lugar destacado. Otra vez tendrá más suerte.

El día 21 cazamos en Tartareu, en la serra de Comallonga y una parte de Les Avellanes. Se cumplieron las previsiones meteorológica e hizo un día estupendo. Todo era calma hasta que se soltaron los perros. Éramos 42 paradas. Se cubrió perfectamente el cazadero. Previamente se eligieron los colocadores (Miguelet, Pepe Salcedo, Antonio Corsa, Xavi Sañé con Manolo Pereira. Plácido Forcat también colocó a uno: Paco Gamero.

Alrededor de las 10 horas se dió la orden de soltar perros. Se acabó la calma. Las persecuciones de jabalíes y corzos no cesaron en toda la mañana. El estruendo de los disparos fue incesante. Finalmente, cuando perros y perreros ya no podían con su alma, se decidió dar por concluida la cacería. Se habían cobrado 12 jabalíes y algún zorro. La nota más negativa fueron los corzos; salieron cantidad y volvieron locos a los perros. No se les podía tirar.

Luego, en el punto de encuentro para hacer las fotos, se contaban las anécdotas que no se habían hecho a través de las emisoras. Clemente, el portugués, consiguió cobrar dos. Pepe de la Marisa, otros dos. Jordi Corsa, uno, su padre. Antonio, el más grande. Pepín, otro más, Paco Reillo también cobro uno a pesar de tirarle muy lejos y, así, hasta la docena. Se marcharon unos cuantos y, otros muchos, se quedaron dentro del cazadero. La fatiga de perros y perreros, así como la hora de la tarde, además de la astucia de los animales les salvaron-

He aquí una foto del “botín”, que a falta de una cámara mejor (La buena se quedó olvidada en Estopiñan), hubo que hacerlas con el teléfono móvil

Un grupo de participantes se fotografía con los 12 ejemplares cobrados, en el punto de encuentro

Casi nadie quería perderse la foto, por lo que algunos no dudaron en saltar por encima de los animales para inmortalizarse.

Otra fotografía. Los participantes querían salir con los compañeros de caza y los jabalíes cobrados

He aquí el mayor ejemplar cobrado. Lo cobró Antonio Corsa, “EL ROMANO”. Pero tiene su historia. Es por ello que la contaré desde el principio: En un momento de la cacería, a través de la emisora, se oye la inefable voz de Plácido Forcat que dice: “Paco Gamero, no contestes, te entrará un jabalí por tu espalda”. Placi no se equivoca, por lo que de forma inmediata tomé posición. El ruido de un tractor que bajaba por el camino no me dejaba escuchar bien, pero finalmente pude escuchar en ruido de matas y piedras. Era evidente que llegaba el jabalí. El problema es que no bajaba por el “paso” natural, si no más alto. ¡Maldita sea!, me va a tomar el pelo. Me fuí un poco hacia arriba y lo ví entre la maleza. Corria como un poseso. Lo encaré y le disparé cuando cruzaba el camino. No lo veía entero pero sí lo suficiente. Sólo un disparo. Me quedó la duda si lo había alcanzado y me centré en el perro que lo perseguía. Si se paraba, ¡Buena señal!. Pero cuando el ladrido del perro se fue alejando, se confirmó mi frustración. Pronto escuché un disparo en la dirección que huyó el jabalí. Y otro, y otro y otro. Así hasta 10 o 12. Placi se dejó oir: Ese jabalí será de roca. Finalmente, El Romano, dice: Tengo que ir donde le he tierado. Yo creo que le he dado. Al rato lo confirmó. Está “Tieso”. Enhorabuena Ton, se escucharon los mensajes a través de las emisoras. La aventura de tan tenaz animal había terminado.

En esta cacería participaron también Mateu Llinás y Serra, titulares del coto Les Avellanes, quienes se quedarían a comer con nosotros en el local social de Tartareu. También participaron 10 compañeros del coto de Vilamajò, que además mataron un jabalí.

Tras esta cacería, acumulamos 96 jabalíes cobrados y 12 corzos. No esta mal. Los zorros no los contamos, aunque hay más de los deseables.