Preciosa vista desde el collado que da entrada a La Reserva de Caza, en Vilanova de La Sal

Preciosa vista desde el collado que da entrada a La Reserva de Caza, en Vilanova de La Sal

La decimonovena cacería, la que celebraríamos el día 25 de enero de 2014, la habíamos previsto en la Reserva de Vilanova de La Sal, conjuntamente con la Colla de la Noguera. Sería el tercer intento ya que las dos veces anteriores las suspendimos por la lluvia. Nos dimos cita en el bar de Vilanova a la 7,30 horas. Por nuestra parte, fallaron un montón. Sólo éramos 15 puestos, contando a José Manuel Palacios que este día no trajo perros. Participaban, tambien por nuestra parte, 6 rehalas de perros. Las de Xavi Sañé, Pedro Berjillos, Miguelet, Joan de Borges, Javier Jariod y David Balsa, un invitado de Sástago.

Tambien fueron llegando los de la colla de la Noguera. Ellos reunieron a 23 paradas y 5 rehalas de perros. En total, 38 puestos y 11 perreros.

Tras cumplimentar las pertinentes hojas con los datos de cada uno (Los responsables de la colla de La Noguera), y terminaron de desayunar los que no tenían responsabilidades, hacen el reparto del cazadero y, a ver que pasa.

La mayoría de los puestos son muy duros y de difícil acceso. Otros menos, pero estos son muy pocos.

La mayoría de los puestos son muy duros y de difícil acceso. Otros menos, pero estos son muy pocos.

El día era estupendo. No hacía frío ni viento, aunque el cielo estaba semi –  cubierto. Por las dificultades de acceso a los puestos, hasta las 11,15 h., no se soltaron los perros. A esperar.

No empezó la cosa como habíamos previsto. Los perros no levantaban los jabalíes y no se escuchaban ladras ni disparos. De tanto en tanto alguna persecución y los consiguientes disparos. No nos enterábamos bien de lo que pasaba, pues las emisoras de la colla de La Noguera y las nuestras no son compatibles. A través de nuestras frecuencias nos enteramos que un gran jabalí había escapado y se había llevado tras él varios perros de Xavi Sañé.

De vez en cuando se oían disparos. Los perros de Joan de Borges sujetaron un jabalí que, Joan lo remató a cuchillo. Poca Cosa. Salían muchos corzos (Machos y hembras), pero no se les podía tirar.

También había la presencia de muchos inconscientes excursionistas, que sin hacer caso de las señales y las advertencias de los cazadores, se adentraban en el cazadero, algunos de ellos acompañados de niños. Increíble.

Reajustado_Cacerías 11 y 12 de enero de 2014 010

Parte derecha de la parada que cubría Paco Gamero. Tras los arbustos del centro había otra postura, pero como lo sabían ambos, en esta zona no tirarían a ningún jabalí.

Esta es la parte izquierda del puesto de P. Gamero. Los bichejos podían subir o bajar por el barranquillo No lo hizo ninguno

Esta es la parte izquierda del puesto de P. Gamero. Los bichejos podían subir o bajar por el barranquillo No lo hizo ninguno

Finalmente, sobre las 15,30 horas, orden de retirada. Los que más habían tirado eran los que estaban en la temida zona llamada el caracol. Allí, de los nuestros estaba Josep Marchal, que además de perder  su reloj, juraba que allí él no volvía nunca más.

Comimos en el bar de Vilanova, los de Sástago y otros de Can Felip de Tartaréu. Allí nos informaron que se habían abatido 6 jabalíes, pero que había muchísimas dificultades para sacarlos. Le dejamos esa taaréa a los de Vilanova.

Lo más negativo de la cacería fue la pérdida de dos perros. Uno encontró la muerte al despeñarse por un barranco. El otro, en la carretera.