El domingo día 18 de diciembre de 2016, teníamos previsto hacer la última cacería del año natural en un cazadero sin determinar. No teníamos la confirmación de muchos compañeros y, otros, como Placid y Paco Reillo, habían informado de que ellos no estarían y, Paco Gamero, de que se iría pronto. Había dudas de si finalmente podríamos cazar en algún sitio, más, teniendo en cuenta que sólo contábamos con los perros de Miguelet.

No obstante, a las 8 horas en el local social, nos reunimos 10 paradas y Miguelet con sus perros. Ton, El Romano, manifestó que en la Mora había posibilidades de encontrar jabalíes. Pues nada, a por ellos. Sin sorteo de paradas, se adjudicaron los puestos; a los que estaban más en forma a lo alto de la montaña y, así, hasta cerrar lo mejor posible el cazadero. Paco Gamero, que tenía que marcharse, se quedó en un escape hacia el Barranc Salat y el Serrat de Sant Urbà.

Serra de la Mora. Uno de los cazaderos que más hemos visitado este año

Serra de la Mora. Uno de los cazaderos que más hemos visitado este año. Este domingo, 18/12/2016, también estuvimos allí; sin mucha suerte, esa es la verdad. Lo que sí disfrutamos fue de un día extraordinario. Este escape lo cubrió Paco Gamero; no pasó nada por allí, por eso se dedicó a hacer otra cosa que le gusta: fotografiar el entorno.

Los perros de Miguelet consiguieron levantar más de un jabalí, pero los susodichos, con tan pocas paradas conseguían burlar sin dificultades el peligro. Algunos tiraron, como Jaume Corsa, el pequeño de los Romanillos, pero sin éxito. Al final, porra, pero mereció la pena. Paco Gamero hizo sus fotos y a las 11,45 se despidió a través de la emisora.

desde la parada de Paco

 Desde la parada de Paco Gamero se podía fotografiar la Serra de la Malera. Esta es todo un símbolo para todos nosotros.

 

Paco Gamero, como de costumbre, no se cansó mucho. Su puesto estaba a sólo unos metros de su vehículo, tal y como se aprecia en la fotografía. Eso sí, al campo no le quitava ojo. Por si acaso.

Paco Gamero, como de costumbre, no se cansó mucho. Su puesto estaba a sólo unos metros de su vehículo, tal y como se aprecia en la fotografía. Eso sí, al campo no le quitava ojo. Por si acaso.