Primera cacería del año 2016. Teníamos decidido cazar en Font de Pou. El día de Año Nuevo, por la noche, teníamos previsto preparar la batida. No éramos muy optimistas, ya que faltaba bastante gente. No sabíamos finalmente con cuantas paradas podíamos contar.

De los mañicos, sólo los dos perreros y una parada, Santiago Valgañón, invitado, por cierto. Los demás seguían durmiendo la “mona”. Paco Reillo no pudo asistir, tampoco Norberto, ni Marchal. Banzo hizo lo propio; Franc García estaba en Andalucía; Joan Moline en África; Ton “El Romano, convaleciente de su operación de rodilla. Un desastre.

A la hora de costumbre nos reunimos en el local social de Tartareu y esperamos la llegada de los participantes. Se incorporaron los dos “Romanillos” y Berrocal, con lo cual conseguimos reunir 18 paradas. Para hacer Font de Pou un poco justos, pero suficientes.

Como ya está siendo habitual, el Pequeño José Blanco se asigna la función d "mano inocente" para sacar las papeletas del sorteo. Es un ritual importante

Como ya está siendo habitual, el Pequeño José Blanco se asigna la función de “mano inocente” para sacar las papeletas del sorteo. Es un ritual importante. Así se siente él viendo como es el centro de atención de casi todos. Que siga así.

El pequeño José Blanco sigue atento lo que hace Paco Gamero. No quiere que su trabajo se altere. Como demuestra la fotografía

El pequeño José Blanco, Placid, Manolo Pereira y José Berrocal, siguen atentos a las anotaciones  que hace Paco Gamero. No quieren que su trabajo se altere. Como demuestra la fotografía. Con este grupo, no cabe ninguna manipulación.

 

 

 

Se organizan las líneas o armadas y se hace el Sorteo. Colocarían Manolo Pereira, Miguelet, Placid y José, titular del coto de Font de Pou. A las 9,10 todos en marcha, a las 10,15 orden de suelta de perros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay improvisaciones antes de la cacería. Cada uno tiene su cometido. Eso sí, la mayoría desayunar. es algo que no perdonan

 

 

 

 

 

 

 

 

El día era bueno aunque hacía un poco fresco. No hacía excesivo viento y la cacería se presumía agradable y sin grandes complicaciones atmosféricas. Lo peor era que pasaba el tiempo y los perros no encontaban jabalíes. Despues de las 11 saltó el primero y lo “peló” Paco García. Pero no había mucho movimiento.

Sobre las 12 horas empieza la fiesta. Se levantan jabalíes por todas partes. Algunos consiguen burlar los puestos e irse del cazadero. Pero otros se quedaron en el empeño. Fernando Rodriguez abatió a tres; uno de ellos un extraordinario ejemplar. Manolo Pereira dos. Paco Gamero y Jordi Romano, uno más cada uno. Hasta los perros de Miguelet se sumaron a la fiesta y agarraron uno pequeño.

Dos de los tres jabalíes cobrados por Fernando Rodríguez. Uno de ellos muy bueno y con unas defensas descomunales

Dos de los tres jabalíes cobrados por Fernando Rodríguez. Uno de ellos muy bueno y con unas defensas descomunales. Al tercero lo tuvieron que encontrar los perros.

Manolo Pereira con los dos jabalíes que cobró, acompañado por el pequeño José Blanco quien decidió quedarse con él porque ni su padre ni su abuelo abatían jabalíes.

Manolo Pereira con los dos jabalíes que cobró, acompañado por el pequeño José Blanco quien decidió quedarse con él porque ni su padre ni su abuelo abatían jabalíes. El pequeño es todo un personaje que será un buen cazador, si sigue así

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los dos jabalíes cobrados por Manolo Pereira en Font de Pou

Los dos jabalíes cobrados por Manolo Pereira en Font de Pou

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jabalí cobrado por Paco Gamero. Este magnífico ejemplar se cobró con suspense. El animal, herido de muerte, consiguió llegar a la maleza y ni Paco ni Josep, fueron capaces de encontrarlo. Al final de cacería lo encontró Pepe Salcedo con la colaboración de los perros de Miguelet

 

Cabeza del gran jabalí cobrado por Fernando. Las defensas eran hermosas.

Cabeza del gran jabalí cobrado por Fernando. Las defensas eran hermosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya en el punto de encuentro, unos cuantos participantes se fotografían con 7 de los 10 jabalíes cobrados

Ya en el punto de encuentro, unos cuantos participantes se fotografían con 7 de los 10 jabalíes cobrados. Fernando, junto al pequeño José Blanco, se fotografía detrás del animal que cobró. El mejor de los tres.

La cacería dejó otras anecdotas. Marc y Placid, fallaron sus lances. También Antonio Lozano, aunque este, el proyectil rebotó en una piedra y las esquirlas de esta impactaron contra el coche de Fernando Rodríguez, provocando la ruptura de dos vidrios y algunas abolladuras en la carrocería.

Jordi Corsa, “El romanillo mayor”, alcanzó un jabalí que consiguió refugiarse en un gran zarzal. Allí murió pero fue imposible sacarlo. Los perros llegaban y daban vueltas alrededor de la zarza y alguno entraba y salía manchado de sangre. Por eso sabemos que estaba muerto en el interior de la zarza.

Pepe Salcedo, como no, también tuvo su anécdota. Cubría una zona muy amplia y le avisaron que iba un jabalí en su dirección. Oyó los ladridos de los perros en un barranquillo y corrió hacia allí. Mientras, el jabalí cruzaba por el sitio donde él debía estar. Cuando reaccionó, el animal lo vio y se metió en la maleza. Corrió hasta la orilla y lo vio salir al campo. Allí lo saludo con tres disparos, pero ya estaba muy lejos.

Los primeros 7 jabalíes llegan al punto de encuentro. Después, algunos participantes, se fotografiaron con ellos para tener un recuerdo.

Los primeros 7 jabalíes llegan al punto de encuentro. Después, algunos participantes, se fotografiaron con ellos para tener un recuerdo. Es el epílogo habitual de las cacerías, después el vermout.

Varios perros de José Manuel Palacios salieron del cazadero tras un jabalí y se alejaron varios Km. Tardó varias horas en encontrarlos. Un buen jabalí le hirió de gravedad varios perros, es otra de las facetas más desagradable de las batidas.