Esta preciosa vista, desde una parada del cazadero de Perpella, se podía disfrutar el día 19 de noviembre de 2011. Se veían las aguas del pantano de Canelles y al fondo, las montañas pirenaícas con sus cimas nevadas. No hubo mucho tiempo para admirar el paisaje. Pronto se empezaron a desarrollar, con toda su plenitud, los diversos lances, propios de la jornada de caza.

El día había comenzado con muchas incógnitas. La primera, tras una noche de lluvias intensas, nos hacía temer lo peor. La segunda, la presencia mínima de cazadores para poder afrontar el cazadero de Perpella. Pronto se despejaron las incógnitas. Las nubes se levantaron y conseguimos reunir 49 paradas. Decidimos que con ese número de puestos afrontaríamos la cacería en perpella.

Se trazaron las líneas y se procedió al sorteo de paradas. Paco Gamero asumió la colocación de las paradas del camino de Perpella y el cortafuego de la línea eléctrica, así como el cortafuegos de la línea de teléfono. Norberto colocaría las 4 paradas de esta última línea. Las otras 23 paradas las distribuyó Paco Gamero.

Miguelet se encargó de colocar las 16 paradas del camino que va desde el aparcamiento al pantano. José Gómez las 8 del pantano. Faltó alguna parada para cubrir, pero había lo que había, más 9 rehalas de perros.

Pronto se empezaron a escuchar los empaite de los perros y los primeros disparos. El cazadero era un auténtico frenesí de carreras y lances de caza. A través de las emisoras se iban escuchando los éxitos o fracasos de los cazadores. Al final, se cobraron 10 magníficos ejemplares. Al menos 3 más no se consiguieron cobrar. La cacería había sido un éxito. Una vez más, Perpella no nos defraudó.

Ya, totalmente de noche, se hicieron las fotos de rigor, en el punto de encuentro. En la fotografía se pueden ver los 10 magníficos ejemplares cobrados. La oscuridad de la noche no permite que esta sea totalmente nítida. Como las siguientes.

Un grupo de participantes en la cacería se fotografían con los 10 ejemplares cobrados. Al menos lo intentan. De arriba a abajo y de izquierda a derecha, Manolo Pereira; Joan Roca; Paco Reillo; José Cuevas; “El Bala”; el portugués, haciendo una grácia; Sisco, Pepe Salcedo y Pepe Alvarez. Abajo, Pepín; José Gallego y Pedro Berjillos. La imagen, como las otras, sufría el problema de las tinieblas.

En esta imagen, se ven más jabalíes, pero se han cortado cabezas de los cazadores. Uno de ellos ya lo celebra, porrón en mano.

En esta imagen se pueden ver, arriba a la izquierda, dos descomunales jabalíes, detrás, a un gato le brillan los ojos y un perro observa el botín.

Dos lances dignos de mención:

José Balagueró, el “Bala”, le tocó la penúltima parada del cotafuegos de la línea eléctrica. A continuación, en la última parada, estaba José Cuevas, y en la anterio, a el Bala, Paco Gamero.

Se escuchan tres disparos. Enseguida, a través de la emisora, el Bala dice: Me han pasado tres, de ellos, dos han caído y el tercero no lo sé. Después iré a mirar.

Tres o cuatro minutos después, Paco Gamero ve a un jabalí que biene hacia él junto a la maleza por su derecha. Se gira para encararlo y el animal se mete en la maleza. Aún así, Gamero le tira, aunque ya sin verlo. Evidentemente no le da.

Poco después, un empaite de los perros vienen en dirección a la parada de Paco Gamero. Este se prepara. Empiezan a volar despavoridas las mirlas y otras aves, señal inequívoca de que el animal se acerca. A Paco Gamero le golpea frenético el corazon en el pecho. Por fín aparece el jabalí que corre para cruzar el cortafuegos. La distancia es buenísima, no más de 20 metros. Gamero lo encara y dispara. El animal cae de costado y da dos vueltas. Gamero baja el rifle y el animal se levanta. Corre hacia la maleza, le tira dos veces más. Nada, los perros que lo persiguen cruzan el cortafuegos ladrando y se paran unos 150 metros despues. Poco a poco regresan. Esa es una señal de que el animal está muerto. Gamero se intruduce en la maleza para buscarlo. No lo encuentra. Xavi Sañé le dice que después pasará un perrero para encontrarlo.

El “Bala”, comenta a través de la emisora que no consigue encontrar los dos jabalíes abatidos, que es incrible. Xavi Sañé le hace el mismo comentario que a Paco Gamero. Ya pasará un perrero para encontrarlos.

La tarde se fue cerrando y los perros no cesaban de perseguir jabalíes. Se empezó a recoger los jabalíes abatidos. Los perros no llegaron donde estaban Paco Gamero y Josep Balagueró. Los tres jabalíes se quedaron en el monte para regocijo de los buitres y decepción de los cazadores. Los que no se cobran no se cuentan.

Paco Reillo, también tubo su lance. Oyó el paso del jabalí, cuando ya recogía. El animal se paró y Paco lo encaró y, en el momento de disparar, un coche con el carro de los perros se le cruzó en el camino. Era el de Juan de las Borjas Blanques. Le tiró cuando pasó el coche y el jabalí ya había iniciado la huida a través de la maleza. Obviamente no le dió y se quedó maldiciendo el inoportuno paso del coche.

Nos quedamos con los 10, que supone la segunda cacería en la que ponemos dos dígitos, junto a los 15 que conseguimos en Tartareu. Este día podiamos haber conseguido algunos más, pero no estuvimos todo lo fino que debiamos. José Cuevas También tiró, pero aún corre.