El día 5 de diciembre amaneció lloviznando. Las previsiones decían que el día sería bueno, sin viento y con sol. Se cumplieron. A las 8,30 ya no lloviznaba.

Seguimos el ritual de siempre. Confirmar los asistentes, configurar las líneas o armadas y sorteo de las paradas. Este día nos reunimos 24 paradas y 5 rehalas de perros: Miguelet, Xavi Sañé, José Manuel Palacios, Javier Jariod y Santi (Invitado de los mañicos).

Dos importantes miembros de la cacería del día 5. El pequeño José Blanco que extraía las papeletas del sorteo y Manolo Pereira que las controlaba.

Dos importantes miembros de la cacería del día 5. El pequeño José Blanco que extraía las papeletas del sorteo y Manolo Pereira que las controlaba. Frente a ellos, fuera de imagen, Paco Gamero y Placid, configuraban las líneas. Al fondo, los glotones de siempre se “licencian” un opíparo desayuno. Luego preguntaran que donde les ha tocado y quienes los colocan. No es justo, pero es así de sencillo.

Sobre las 9 horas, todos en marcha. Habíamos decidido cazar Comallonga y la franja colindante de Les Avellanes. Los lugareños habían detectado rastros de jabalíes. ¡¡¡A por ellos !!!.

Bonita vista de una de las paradas del camino de Les Avellanes. Esta cacería siempre fue estupenda. Las cosas han cambiado.

Bonita vista de una de las paradas del camino de Les Avellanes. Esta cacería siempre fue estupenda. Las cosas han cambiado. O mejor dicho, nos las han cambiado otros. Hay que arreglarlo de alguna forma.

Colocarían Placid, Paco Reillo, Manolo Pereira, Miguelet y Tete. Este último se incorporaba para aprender la ubicación de las paradas. Antes de soltar nuestros perros oímos ladras dentro del cazadero en la zona de “Rocafiguera” y algún disparo. Inequívocamente había furtivos en el cazadero. Había que intentar identificarlos. Se desechó la posibilidad de que fueran los de la caza menor; Paco Gamero había quedado con ellos que no cazarían esa zona del coto. Luego el asunto era más serio.

Nuestros perros no encontraban jabalíes y los rastros que detectaban eran “viejos”, de antes de soltar las rehalas. Los animales se habían movido con la visita de los furtivos. Sólo encontraron algún corzo que los mareaba como siempre. Estos animales parece que saben cuando no se les puede tirar.

Los perreros encontraron en el monte rastro de sangre. No podía ser como consecuencia de ningún lance de nadie de nuestra sociedad ya que ninguno habíamos disparado. Miguelet encontró un corzo muerto. No era de este día, lo cual nos llevó a la conclusión de que las incursiones de los furtivos son avituales. De hecho, la poca presencia de jabalíes en esta zona, lo confirma.

Otra buena vista de una parada en el camino de Les Avellanes. Como todas las demás, este día sin incidencia alguna.

Otra buena vista de una parada en el camino de Les Avellanes. Como todas las demás, este día sin incidencia alguna. Los jabalíes ya no estaban en el cazadero, 5 o 6 cazadores con perros los habían ahuyentado.

Sobre las 12 horas, un todo terreno con remolque y perros pasó por el camino de Les Avellanes y se paró, al menos, con dos miembros de nuestra sociedad a preguntarles qué hacían allí?. Aquello era del coto de Les Avellanes. Estos, les explicaron que estábamos autorizados a cazar allí y, en todo caso, si querían que el presidente de la sociedad les informara que lo llamarían por la emisora. No quisieron; sólo comentaron que el concesionista del coto de Les Avellanes no les había dicho nada a ellos. 50 metros más adelante recogieron a dos cazadores que salieron del monte. Parece que está claro de quién se trataba.

La suerte quiso que dos jabalíes que habían escapado de los cazaderos de Os de Balaguer entraron en la zona donde cazábamos nosotros. Uno lo cobró Manolo Pereira y el otro un invitado de Sástago.

Este jabalí lo cobró Manolo Pereira. Un disparo que midió con su

Este jabalí lo cobró Manolo Pereira. Un disparo que midió con su telémetro y le dio una distancia de 147 metros. Un lance espectacular y de una gran dificultad, más cuando el animas corría entre la maleza.

He aquí los dos jabalíes cobrados cargados en el remolque y con dirección al desolladero.

He aquí los dos jabalíes cobrados cargados en el remolque y con dirección al desolladero. Uno cobrado por Manolo Pareira y el otro por un invitado de Sástago. Este último, era su primer jabalí, seguro que no será el último.

Al rededor de las 13 horas, orden de retirada, a tomar tranquilamente el vermout, antes de la comida y comentar las incidencias de la jornada. En casa Felip se comerían un cabrito que aportó Jaume el Negre y que lo guisarían como comida y cena.

En Casa Felip está lista la mesa para degustar el cabrito aportado por Jaume el Negre y el vino de Placid de su cosecha.

En Casa Felip está lista la mesa para degustar el cabrito aportado por Jaume el Negre y el vino de Placid de su cosecha. De izquierda a derecha, Pepe Salcedo; Placid; Paco Gamero; Manolo Pereira; Miguelet, Jaume Negre y Paco Reillo. El sacrificado es Norberto que hacía de fotografo. Paco Reillo fue el cocinero.

Así quedó el cabrito rebozado. Antes, Paco Reillo preparó unos mejillones al vapor y Paco Gamero sendas ensaladas.

Así quedó el cabrito rebozado, como se ve en este plato. Antes, Paco Reillo preparó unos mejillones al vapor y Paco Gamero sendas ensaladas. El vino aportado, de su cosecha, por Placid y los postres hizo olvidar el mal sabor de boca que nos había dejado la cacería. Se remató con café y copa. Casi nada.

Así se terminó el día de caza, aunque aún hubo tiempo de ir al local social a ver el partido de fútbol entre el Valencia y el Baça.