Vista de la parada de Paco Gamero, antes de que empezara a llover

Vista de la parada de Paco Gamero, antes de que empezara a llover

La décima primera cacería, la organizaba la Colla de la Noguera de Carmelo Monedero y José de Gavá, en Vilanova de la Sal. Habían puesto mucha ilusión y la organizaron cuidadosamente. Quedamos a las 7,30 horas en el bar de Vilanova.

Las previsiones meteorológicas no auguraban muchas cosas buenas, aunque preveían que caerían unas gotas alrededor de las 13 horas y, hasta entonces, haría un poco de viento y bastante frío. Nos preparamos para protegernos del fría y de la posible lluvia.

Empezamos a llegar puntualmente y a organizar la cacería. ¡¡¡Empezó a lloviznar!!!. Mal asunto. No nos desanimamos y empezamos a cumplimentar las invitaciones de los que no habían estado en Vilanova la cacería anterior y, de otros, que ¡habían tirado la invitación! o se la habían olvidado. Bueno, Monedero les hizo otra nueva y Gamero le aconsejó que a estos debía cobrarles 20 € por hacernos trabajar más de la cuenta. Monedero reía y Paco le seguía “chinchando”. Se arregló el tema y, para entonces, ya caía más que una llovizna.  Buena parte de los asistentes consultaban las previsiones de la zona que, a través de internet había imprimido Gamero. No se correspondía mucho con lo que estaba pasando.

Finalmente, Carmelo Monedero, José de Gavá y Paco Gamero, deciden que no se puede hacer la cacería prevista por el riesgo que conllevaba pasar por las resbaladizas rocas del cazadero. Todo el mundo de acuerdo.

Sobre las 9 horas, se produce una tregua del mal tiempo. Los de la colla de la Noguera, con gran ilusión por su parte, dicen que se podría hacer el cazadero del pinar, que no es difícil de colocar y no se tarda mucho tiempo en hacerlo. Adelante. Hemos venido a cazar y si tenemos posibilidades de hacerlo, no lo dejaremos pasar. A organizar las paradas y los perreros.

En poco tiempo tenían organizado el tema. Nosotros éramos cinco rehalas de perros: Xavi Sañé, Pedro Berjillos, Miguelet, Javier Jariod y Joan de Borges. Además, éramos 21 paradas. En total, entre la colla de la Noguera y nosotros, había 43 paradas y 10 rehalas de perros. ¡¡¡Venga!!!, a no perder el tiempo. Eligieron los colocadores y salimos hacia el cazadero.

En poco más de media hora, todos colocados. Había que soltar los perros.  Se escuchan varios truenos. Mal presagio, subía la niebla desde el pantano de Camarasa y arreciaba el viento. Volvió a lloviznar. La cosa no pintaba bien.

Se empiezan a soltar perros y a salir jabalíes. Arrecia el viento y la lluvia. Xavi Sañé grita a través de la emisora que se han levantado jabalíes. Se escuchan disparos. Javier Jariod a cobrado un jabalí. Varios perros de Xavi salen del cazadero tras el que han levantado. Más disparos. La lluvia empieza a ser torrencial y un componente de la colla de la Noguera, utilizando nuestra frecuencia, a través de las emisoras, grita: ¡¡¡¡RETIRADA!!!!. Era lo más sensato en aquel momento. ¡¡¡Que los perreros intenten retener los máximos perros!!!, decía el mismo que había transmitido la orden de retirada. Para algunos, ya era tarde, como el caso de Xavi Sañé que estuvo buscando perros hasta las 6 de la tarde y se caló hasta los huesos, además de perderse la comida del guiso del cabirol que había preparado Berrocal en Tartaréu. Se la perdió él, Mari Carmen y Cristina.

El que más y el que menos, llegó empapado de agua al bar de Vilanova de la Sal. Allí nos enteramos que se habían cobrado tres jabalíes, el de Javier y otros dos, más otro que se había ido herido e intentarían encontrarlo. Pero sería al día siguiente, pues tal y como estaba el tiempo, ni tan siquiera se podían sacar los que se habían cobrado. Se irían a buscar el domingo. El lunes (Pues el domingo no se pudo sacar nada), se comprobó que había un cuarto jabalí muerto, por lo que los cobrados fueron 4 y no 3.

Nos despedimos de un reducido grupo de la colla de la Noguera, entre ellos José de Gavá, y nos fuimos a Tartaréu donde degustaríamos el corzo guisado por José Berrocal. Esperamos la llegada de los más rezagados y a Xavi Sñé. Este no llegaría. Se quedo en la montaña buscando perros y a las 6 de la tarde ya no tenía ánimos de ir hasta Tartareu a comer.

La comida fué todo un éxito. Algo bueno tenía que tener el día. Éramos 21 comensales. Antes del guiso del corzo, Olga nos sirvió una extraordinaria sopa, garbanzos estofados y carne de olla. Exquisito. Los postres, acompañados del cava que nos obsequió José María Reichardt, por haber sido su cumpleaños el día anterior.

Durante toda la noche del sábado, siguió la lluvia torrencial. Mal presagio para el domingo, que también amaneció lloviendo. No hubo ningún problema para suspender la cacería prevista.

El domingo, 17 de noviembre, se suspendió la cacería por la lluvia. Nos despedimos hasta dentro de 15 días., aunque la cacería del día anterior aún no había concluído, pues a Javier Jariod le faltaba un perro, que no ha aparecido aún, a pesar de los esfuerzos por encontrarlo que ha hecho Carmelo Monedero.