El día 24 de septiembre de 2017, nos dimos cita a las 8 horas para hacer un desayuno en el local social, antes de iniciar la cacería. Nos reunimos 11 paradas y Miguelet con su rehala de perros. Decidimos buscar corzos. Por tal motivo haríamos la batida por la zona de las granjas del Romano. Colindante con la cacería del día anterior. Colocarían Miguelet y Jaume el Negre. Miguelet le pidió a Paco Gamero un conductor para que fuera bajando su coche e ir cambiando de parada. Paco, a dedo, le adjudicó a Pepe Salcedo.

Imagen captada por Paco Gamero desde su parada, el día 24 de septiembre de 2017

                          Imagen captada por Paco Gamero desde su parada, el día 24 de septiembre de 2017                                                                                                                                                                                                                                                                                     En poco tiempo todos colocados. Jaume el Negre le indicó, desde la carretera de Alberola, a Paco Gamero donde estaría su parada, al final de unos campos siguiendo un camino. Paco Gamero no la encontró; encontró una balsa, ya sin agua, y una plantación de olivos a la izquierda. Desde allí se visualizaba el campo de los olivos y una buena franja de campos. El instinto de Paco le dijo que allí sería un buen sitio. Además, tenía una preciosa vista de Tartareu y de los campos. Se quedó allí, una vez se subió el terraplén que separa el camino del campo de olivos.                                                                                                                                                                                                                                               

Preciosa vista

Preciosa vista de Tartareu. Son las vistas que tenía Paco Gamero desde su parada. A los dos corzos les tiró en el campo que estaba entre él y la primera línea de arbustos (No se ve el campo). Se fueron en dirección al montículo que está a la deracha que es donde estaba Norberto. A la izquierda del montículo, donde se ve el campo más grande con un cuadrado de almendros, lo cruzó Pepe Salcedo a una velocidad supersónica para cortar el paso a un corzo. Obviamente el animal corría más que él. Pero fue digno de verlo correr.

Pronto empezaron los corzos a correr. A Robert, un invitado de Corbins, le pasó el primero; lo saludó con su rifle pero el corzo corría. Otros de Corbins, Antonio Lozano, también probó con otro; la misma suerte. En estos momentos, Paco Gamero oye una carrera entre los olivos; divisa el corzo que corre como un poseso. Lo apunta y dispara, el animal sigue corriendo protegiéndose con los olivos. Paco no puede volver a tirarle. Se le escapa por el lado contrario donde él está. Cuando fue a recargar el cartucho gastado se percata que tiene encasquillado el rifle. Se ríe.

En ese instante, lo saca de su abstracción, el tropel inequívoco de los corzos. Bajo los olivos divisa a dos que corren hacia donde él está. Vienen tapados por los troncos de los olivos, pero a unos 80 metros se paran y amagan con darse la vuelta. Paco le dispara al que está más descubierto que ya corría hacia atrás por lo alto del margen. Ambos animales saltan al campo y emprenden una frenética huída. Paco le tira, primero al que va delante; después al que va detrás. La misma suerte. No le dio a ninguno. Avisó a Norberto a través de la emisora de que les llegarían. Así fue; un disparo (Porque no tenía cargador y sólo contaba con la bala de la recámara). Tampoco le dio, pero consiguió volverlos. Para nada, ya no consiguió nadie más tirarles, salvo la carrera de Pepe Salcedo. Aquí concluyó la cacería, con una porra que, a la vista de lo ocurrido, nadie hubiera previsto. A esperar otro día.