Mari Carmen y Cristina

Madre e hija se fotografían con el jabalí abatido por Mari Carmen el día 11 de septiembre en Tartareu, en el cazadero de la Serra de Comallonga

Otra modalidad de caza de la perdiz roja

Impresionante muestra la que hace el perro Perdiguero de Burgos, Euro, de Paco Gamero, en el concurso nacional de esta raza organizado por la AEPPB, en Cabanillas del Campo (Guadalajara).

Este perro, se adapta perfectamente a la modalidad de caza en cotos con reglamentación específica o intensivos, tanto para la perdiz roja, la codorniz o el faisan. También va vien para el conejo y la liebre.

La falta de areas con perdices autóctonas suficientes, ha con llevado, cada vez más, la utilización de perdices de granja y su explotación en cotos intensivos. Las repoblaciones de cotos con estas perdices son muy diversas. Desde el reforzamiento de vandos de perdices salvajes (Los que tienen 5 o 6 pequeños ejemplares, se le añaden 12 0 14 más), con lo que se consigue que una parte de estas últimas queden integradas en el vando. Es el sistema más costoso. Hay que controlar los nidos de las perdices autócnas para saber la fecha en que eclosionarán los huevos, para así, poder listos los nacimientos de las de granja en las cámaras. Después está la tarea de añadir estas al pequeño vando. Por último, hay que tener en cuent el alto ídice de mortalidad de estos poyuelos. La gran ventaja es, que estos animales pasarán por autóctonos y los cazadores pagarán un alto precio por ellos.

Otro sistema es repoblar zonas acotadas en los meses de julio y agosto, mediante suelta masiva de perdices que han nacido en el mes de mayo. Esta modalidad conlleva un altísimo indice de mortalidad y requiere un extricto control de las alimañas. La gran ventaja es que en el mes de octubre estarán asilvestradas.

Otra modalidad es soltar las perdices adultas una o dos semanas antes de las cacerías. Esta modlidad también conlleva un alto índice de mortalidad y se suele hacer en áreas privadas de caza.

Antonio Corsa, “El Romano”, aparte de compañero de la caza mayor es un experto criador de perdices de granja para repoblar. Se esmera extrordinariamente en obtener los mejores resultados posibles. Podemos asegurar que lo consigue. Sus perdices son muy apreciadas por los cazadores y, prueba de ello es que distribuye a zonas tan significativas como Murcia, Andalucía y Castilla la Mancha. Quien hace una prueba con sus perdices, repite.

Otra modalidad, la más extendida en Catalunya, es la explotación de áreas de caza con reglamentación específica. Son zonas con una superficie de unas 300 Ha. y se puede cazar en ellas desde primeros de septiembre hasta finales de marzo. Hay muchas áreas de este tipo en Catalunya, el sistemas es más o menos iguial en todos ellos. Se suelta un determinado número de perdices en la zona por cada cazador, estas se pueden soltar una o dos horas antes de iniciarse la cacería o, en otros casos, inmediantamente antes de iniciarse esta. También se pueden hacer ojeos y despues cazar a mano. Hay muchas posibilidades y, como no, bastantes socios y abonados de la Sociedad de Cazadores Bisaura, utilizan esta modalidad de caza.

Euro, el perro perdiguero de Burgos, de Paco Gamero, para una perdiz, que se ve perfectamente a la izquierda de la fotografía, en un margen del coto intensivo de Conesa (Tarragona).

Paco Gamero, posa junto a su perro, Euro, en un cazadero del Coto Conesa (Tarragona), luciendo tambien, una percha de perdices cobradas.

En la foto de la derecha, Paco Gamero y un acompañante, esperan que Euro levante la perdiz que está parando en un margen del coto Conesa.

Jaume y Jordi Corsa, hijos de Antonio Corsa, El “Romano”. se fotografían con Paco Gamero, con unas cuantas perdices cobradas, un día de marzo de 2011, que compartieron cacería en el Coto Conesa. Las perdices, magnificas, eran de la granja de los hermanos Corsa, de Tartareu

El coto de Conesa, además del intensivo, o de reglamentación específica, tiene 2.000 Ha. de coto normal, en el que abundan las becadas, la perdiz salvaje, el conejo y alguna liebre. Tambien hay mucho jabalí. En este coto han cazado, y siguen cazando asiduamente, varios socios de la sociedad de Cazadores Bisaura. Asimismo, un socio, residente en Tartareu, Antonio Corsa, “alias” el “Romano”, suministra perdices de su granja en Tartareu, para el coto intensivo. Estas perdices se distinguen por su calidad y bravura.

Un día de MONTERÍA

Un día de MONTERÍA, habitualmente, más o menos, se desarrolla así:

Si la montería se va a realizar en Estopiñan del Castillo, el punto de encuentro es el Hostal Rural, situado en la entrada del pueblo. Entre las 7,30 y las 7,45 horas, invariablemente, los primeros en entrar en el mismo, son Jósé Gómez y Placido Forcat casi al unísono. A veces, entra primero Placido Forcat. Los recibe Ester quien les pregunta que les apetece desayunar. Los dos son buenos comensales. Sentados en la misma mesa, comienzan a hablar de las posibilidades de las distintas zona. Pronto se irán incorporando a esa mesa otros cazadores (Franco, Pepe de la Marisa, Banzo, Solsona, Manolo Pereira, …), hasta que no caben más en la mesa. Alrededor de las 8 horas empiezan a llegar la mayoría. Se saludan entre ellos y, bastantes, optan por desayunar (Huevos fritos con bacom, huevos fritos con panceta u butifarra, longaniza a la brasa y cualquier otra cosa “baja” en colesterol. Otros se conforman con un cortado y una copita mientras esperan, dado que, estos, los menos glotones, se llevan un bocadillo al puesto.

A las 8,10 horas el bullicio es palpable. Todos preguntan ¿Hoy donde cazamo?. No obtienen respuesta. Primero hay que saber el número de monteros, cuantas rehalas de perros hay y donde se han visto más rastros. Nadie se impacienta.

A las 8,15 horas, más o menos, Paco Gamero tira de lista y recuenta los que están presentes. Pide ayuda a Enrique Negre y José Gómez. Paralelamente, Franco Daminguez, entrega un papelito a cada unon de los que llevan coche para que anoten cuantos irán con él en dicho coche. Esto sirve para hacer el sorteo de las paradas y evitar que los que van en un mismo coche les toquen puntos dispares en el sorteo. Un buen rato después, se sigue sin saber el número total de los que van a participar en la montería ni, posiblemente, el cazadero. Empiezan a llegar los perreros. A partir de aquí se define el cazadero.

Una vez decidido el cazadero, se definen las líneas, o armadas, y a partir de aquí, quienes serán los colocadores de todas las paradas de cada línea. Una vez se sabe el número de puestos de cada línea o armada, se procede al sorteo. Previamente, los coches donde van los colocadores, se apartan del resto. Se da comienzo al sorteo, cogiendo, una mano “inocente”, un papelito correspondiente a los colocadores. Ya tendremos una línea que tiene un determinado número de puestos. Otra mano inocente va cogiendo papelitos de los que no son postores (Donde se van anotando el número de puestos de menor a mayor), hasta completar el número de puestos de la línea o armada. Se vuelve a reptir la acción tantas veces como líneas tenga la cacería. Normalmente no más de 4 o 5. Una vez llegados a este punto, algunos caen en una latente desorientación. No se han enterado con quien le ha tocado. Finalmente, cuando se les indica que consulten a los 4 o 5 colocadores terminan sabiendo por donde irán y, a buen seguro, el próximo día volverá a desayunar como hoy y, ya se enterará, donde y con quien le toca.

Por fin se ponen en marcha los “todo terrenos” y en perfecta carabana se van distribuyendo por la montaña. Los posteres van dejando a cada uno en el sitio que le tocó en el coche que lo trasladó. En un tiempo de alrededor de 45 minutos, culmina la colocacion de los puestos. Es la hora de la verdad. A través de las emisoras, los colocadores informan al responsable del coto, o de la cacería, que el proceso de colocación de paradas ha concluido. Este, informa a los perreros de que pueden empezar. Ellos han utilizado este tiempo colocando collares y radiotransmisores a los perros. Por fin sueltan los perros en distintos puntos del cazazadero escogido extrategicamente, Los ladridos de los perros retumban en la montaña. Los monteros, centran sus cinco sentidos en la montería. Especialmente el oído y la vista. Ya han escogido el mejor sitio de su puesto para poder responder con garantías cualquier lance que se le presente. Los que han decidido desayunar tomando un bocadillo en la montaña, se apresuran a terminar y centrarse en la cacería. Pronto se escuchan los primeros “empaites” de los perros. Los perreros, a través de las emisoras, informan hacia qué linea empujan los perros. A los componentes de esta línea se les disparan los latidos de sus corazones y redoblan el alerta de sus sentidos. Suenan los primero disparos; si son lejanos, hay una cierta decepción “NO VENÍA HACIA AQUÍ”, piensa la mayoría. Los más próximos, aún, albergan la esperanza de que se haya producido un fallo y aún puedan ellos tener una opción. Por fin, a través de la emisora se informa: Era un zorro. Era un corzo, me pasó entre la maleza y se ha ido, Me pasó lejos y se marchos. Lo fallé, o bién, ya esta muerto. Si se da este último supuesto, se provocan las masivas felicitaciones. Si el mensaje es el de lo “falle”, son los perroros los que solicitan: “Parar perros e impedir que salgan del cazadero, por favor”. Parar los perros siempre es una tarea voluntariosa pero que no siempre resulta exitosa. La mayoría de las veces, el ímpetu de los perros es superior a los actos de pararlos y estos los burlan con facilidad para decepción de quien pretende pararlos y desesperación de los perreros.

Los “empaites” de los perros se seguirán escuchando, así como las informaciones de los perreros. Se oirán disparos e informaciones de como concluyó el lance. Tras cualquier lance, se produce la información a través de las emisoras. Así, al final de la jornada, se sabrá con más o menos exactitud, cuantos ejemplares se han cobrado. Al final, los perreros informan de la conclusión de la montería. Sus recorridos resacando han concluído. Comienza la última parte de la montería, la más complicada. Sacar las piezas abatidas para trasladarlas al punto de encuentro y culminar con las fotos reglamentarias. La montería ha terminado. A partir de aquí, sólo queda comentar y analizar todos y cada uno de los lances que se han producido en la jornada. Los afortunados, recibirán felicitaciones unánimes. Los menos afortunados, las bromas más refinadas. A los perreros, a veces, con la colaboración de algún voluntario, les queda la tarea de recoger todos los perros. Con frecuencia, bastantes perros salen de la cacería y persiguen a los jabalíes a lo largo de varios Km.; la recuperación de los perros dura horas, a veces días, en ocasiones, semanas. Todo ello, sin excepción, constituye Un día de Montería.

Tres vistas diferentes de cazaderos del Coto San Quilez de Estopiñan del Castillo. Los perros acosan y persiguen los jabalíes por estos parajes. Volver a controlar todos los perros de una rehala es una de las tareas más difícil e ingrata de una montería.

Saber lo básico

6 magnificos ejemplares cobrados en el coto de Estopiñan del Castill

Un grupo de compañeros y amigos se fotografían con 6 magnificos ejemplares de jabalí cobrados en el coto de Estopiñan

Cazar el jabalí en la modalidad de “BATIDAS” (Y otras modalidades), no es coger el arma, situarse en el puesto que te toca o te asignan y esperar a que pase un ejemplar. No, cazar el jabalí es más complejo.

En primer lugar deberemos estar en posesión de toda la documentación en regla y vigente. Es decir: licencia de armas, guía del arma que portemos, licencia de caza, seguro del cazador, licencia federativa y tarjeta que nos autorice a cazar en el coto donde nos encontremos. Esto es básico, pero ni mucho menos suficiente. Tenemos que saber mucho más y, después, tambien adquiriremos experiencia.

Es básico saber que tipo de munición podemos utilizar. También es basico saber los límites del coto donde cazamos, donde se encuentran las paradas o puestos más próximos a nosotros, la dirección en que se encuentren zonas habitadas, granjas o rebaños de animales, etc. Estos aspectos tan básicos, son importantísimos observarlos excrupulosamente. Disparar con munición inadecuada puede ocasionar daños a la agricultura, a los perros y a otros componentes de la cacería. No saber los límites del coto y donde están situados los compañeros más proximos puede ocasionar accidentes que lamentaremos toda la vida. Disparar en dirección a otros cotos puede poner en peligro a otros cazadores o personas que estén desarrollando otra actividad; disparar en dirección donde se ubican otros compañeros es una gran temeridad. Renunciar a cobrar una pieza si se pone en peligro a personas o a otros animales es mucho más valioso que lamentar un accidente.

Pero aún hay otras muchas cosas básicas que hay que tener en cuenta. La primera es no moverse del puesto bajo ningún concepto, si antes no se ha puesto sobre aviso a los compañeros más próximos y tenemos la certeza absoluta que se han enterado de nuestra intención de desplazarnos: En segundo lugar, no disparar jamás, si no se ve la pieza. Tirar sobre matojos que se mueven puede significar el matar a un perro, otro animal, e incluso a alguna persona. Tambien hay que tener en cuenta, siempre, ponerse una pieza reflectante o de color vivo (Caleco o gorra), a los efectos de que los compañeros más próximos y los perreros nos puedan ver con facilidad; igual que nosotros a ellos. Los jabalíes no detectan este tipo de prendas dado que son dantónicos y no distinguen los colores, por lo que el uso de estas prendas no perjudica en absoluto el desarrollo de las cacerías.

Guardar silencio absoluto, no llevar productos o comida que desprendan olor (Como por ejemplo colonias o quesos curados), son factores a tener muy en cuenta. El oído y el olfato del jabalí son los sentidos más desarrollados de estos animales, y en los que sustenta en gran parte su seguridad.

Esta fotografía es una muestra real del resultado de una gran cacería

También es básico ayudar a sacar los animales muertos del monte y esperar a la finalización de la cacería para marcharnos. Asimismo es importante tratar de impedir que los perros se marchen por el rastro de un jabalí que hemos fallado. Si se escapan los perros tras el rastro de un jabalí, provocan dos grandes problemas: Uno. Los perros pueden correr varios Km. tras el jabalí y, este podría cruzar carreteras y provocar accidentes. Los perros una vez avandonen la persecución, quedarán perdidos y desorientados en el monte, causando graves problemas asus propietarios para recuperarlos. A veces tardan varios días en encontrarlos. Otras veces no los recuperan todos. Dos; al pasar los perros descontrolados de un cazadero a otro ladrando tras el jabalí, provocan que los jabalíes que están en esa zona se marchen inmediatamente, lo que supone estropear una posible cacería en esa zona-

Con los años, conseguiremos experiencia. Esa que no se aprende en ningún libro ni folleto. Llegaremos a saber cual va a ser la actitud de un jabalí cuando lo levantan los perros, dependiendo del tamaño del jabalí, la dirección del viento y la orografía del terreno. Pero eso ya son palabras mayores y conceptos que en modo alguno podemos considerar como básicos.

Concluir una cacería con este resultado es, secillamente impresionante

Caza de perdiz salvaje, liebres y conejos

A la izquierda, una perdiz intenta camuflarse en la maleza. Es su mejor forma de protegerse

A la derecha, una perdiz se escapa entre los árboles del coto de Estopiñán.

Bajo estas líneas, el perro PERDIGUERO DE BURGOS, Euro lleva una perdiz a su dueño. Paco Gamero

Actualmente, la caza de la perdiz salvaje, para muchos, es una utopía. Pues bien, en el coto de Estopiñan del Castillo (Huesca), todavía se encuentra un buen número. Eso sí, las dificultades para cobrarlas son importantes. Para tener éxito en la caza de la perdiz salvae en este coto, hay que reunir una serie de requisitos: Buen perro, experiencia, buenas piernas y, por supuesto, la gran afición que a todos los que nos dedicamos a la práctica cinegética se nos supone.

Preciosa vista de una parte del coto de San Quilez, en Estopiñán del Castillo (Huesca)

El conejo es otra especie que abunda en el coto de Estopiñan del Castillo. Con un buen perro, es muy fácil encontrar estos animales. Asimismo, son muy abundantes las liebres pirenaicas. Estos animales, se distinguen por su envergadura. Son animales que, en estado adulto, pesan entre 4 y 6 Kg.

La Sociedad de Cazadores Bisaura, está asocida a la Sociedad Deportiva de Cazadores de Estopiñan del Castillo, titular de este vedado, cuya superficie habil ronda las 10.000 Ha. Algunos socios y abonados de nuestra sociedad, también caza la llamada “caza menor”, pero nuestra actividad principal en este coto es la caza del Jabalí, especie muy abundante.

En el coto de Estopiñan del Castillo, tabién existen otras especies de interés cinegético, como el corzo (Cada año se autorizan un buen número de anillas). La codorniz, tórtola y la paloma torcaz (En media veda).

La dirección de la sociedad adjudicataria del coto, selecciona un número reducido de cazadores, para la caza menor, También podría ser posible acceder a la caza menor y adquirir alguna anilla de corzo.

Para más información contactar con el presidente, José Gómez en el e – mail: coto_caza@hotmail.es, o bié, en el tlf. 689 47 66 72.

LA TEMPORADA 2009 – 2010

La temporada 2009 / 2010, fue una temporada muy buena. Cobramos 152 jabalíes (Contando los que consiguieron las otras Collas que cazan con nosotros en otros cotos), lo que no está nada mal. Quien más se lució fue Pepe Salcedo. Consiguió cobrar 5 jabalíes a lo largo de la temporada. Eso sí, falló otros tantos, pero el hombre, como muestra la fotografía, era feliz. Eso es lo importante.

La temporada, tambien, estuvo jalonada por el mal tiempo. Debimos suspender alguna cacería. Pero globalmente fue una temporada estupenda.

Conseguimos adjudicarnos, a través de la SOCIEDAD DEPORTIVA DE CAZADORES DE ESTOPIÑAN, El coto de San Quilez, de Estopiñan del Castillo. No fue fácil, pero al final, lo conseguimos.

El último domingo de febreo de 2010, concluyó, oficialmente, la temporada de caza del jabalí. De hecho, la Sociedad de Cazadores Bisura puso fin a la organización de monterías. No obstante, sus miembros continuaron cazando en otros cotos y zonas, a título personal o encuadrados en otras “collas”. El sábadado, día 27 de febrero, ya celebramos la tradicional, comida de fin de temporada que, como siempre, fué muy entrañable. Como Sociedad, sólo nos quedaba la cacería del domingo día 28. La hariamos en el coto de Tartareu, conjuntamente con el de Vilamajò.

Nevada, en Saganta (Estopiñan del Castillo). A la izquierda, Placido Forcat y Paco Reillo, se fotografían, junto a un invitado, tras los cuatro jabalíes cobrados aquella jornada.

EL JABALÍ Y LA AGRICULTURA

El JABALÍ. Dueño y señor de los montes y azote de los campos de cultivo. Este animal es tremendamente voraz en las huertas y los campos de cereales, el maiz, las avellanas y las almendras. Devora y, destroza mas que devora, los campos de patatas, la vid, melones y sandías. También visita asiduamente los frutales. Las raices y los brotes tienos constituyen un manjar para ellos. Se prolifera con muca facilidad ya que, tienen más de una camada al año.

Los agricultores, temen la visita de una manada de estos animales a sus cultivos. Pero estas visitas son cada vez más frecuentes y, las consecuencias, cada vez más evidentes.

Estos animales están dotados de un sentido del oído y del olfato excepcional. Son muy astutos y detectan el peligro de forma prodigiosa. En España no tienen depredadores naturales, salvo el lobo, en zonas muy reducidas de nuestra geografía, pero estos, además, prefieren buscar piezas menos peligrosas para su alimentación. Efrentarse al colmillo del jabalí no es demasiado agradable,

El jabalí es muy temeroso de los perros. Huyen cuando detectan su proximidad. Pero no dudan en atacarlos cuando se siente acosado. Los jabalís suelen causar graves heridas a los perros cuando estos los acosan, llegando en muchos casos a provocarles la muerte.

ATAQUE DE UN JABALÍ A UN PERRO

La proliferación de la población de jabalíes, es un verdadero problema para la agricultura. Estos animales, al no tener depresadores naturales que controlen la expansión de su especie, son cada día más abundantes. El lobo es el único

depresador natural en nuestro país, pero este está practicamente desaparecido en la mayor parte del territorio y, allí donde existe algna manada, prefieren alimentarse de capturas más fáciles que la que supone enfrentarse al temible colmillo del jabalí.

PAREJA DE JABALÍES APAREANDOSE

CAMADA DE JABALÍES MAMANDO DE SU MADRE

RAYONES BUSCANDO ALIMENTOS

Los cazadores, son los únicos que limitan la imparable expansión del jabalí. Pero estos, en la mayor parte del territorio español en general y en Catalunya en particular, estan soportando todo tipo de presiones: administrativas, de imagen, económicas, etc.

Las administrivas, se enmarcan en la imposición de todo tipo de travas y cortapisas. Desde permitir que cada comunidad autónoma tenga la potestad de emitir las licencia de caza de su comunidad (Obligando así al cazador a tramitar un buen número de licencias), pasando por la imposición de medidas desorbitadas para el control, tenencia y el traslado de rehalas de perros y armas. Ampararse en las normativas de la E.U., no siempre se ajustan a la realidad.

El “celo” de los agentes de MEDIO AMBIENTE, tampoco se justifica en la mayoría de los casos. Irrumpir en medio de una MONTERÍA para comprobar si los participantes están legalmente documentados o si utilizan munición o cargadores prohibidos, o bien llevan el “pinganillo” de la emisora colocado en la oreja, es un acto desproporcionado. Por varios motivos: el primero porque ese día se rompe la cacería. En segundo lugar por el peligro que conlleva este acto y el consiguiente nerviosismo que se provoca entre los participantes al ser conscientes del peligro que esto conlleva. En tercer lugar, porque esta práctica de supervisión, la podrían realizar antes de comenzar la cacería. O al concluir la misma. También podrían recurrir a los responsables de la cacería, que como tal, es el más interesado en que todos los participantes lo hagan dentro de la normativa legal.

Pero hay más. Cada vez más (En gran medida por la densidad de jabalíes), hay más accidentes de tráfico en las carreteras que cruzan los cotos. Cada vez más, hay sentencias de los tribunales que condenan a los titulares de los cotos a indemnizar a los conductores afectados, aunque el accidente se produzca un día que no se caza en la zona. Cada año, las primas de los seguros són más elevadas. El MOPU, cada vez menos, nos hace caso cuando solicitamos que ponga señales de peligro informativas y de limitación de velocidad en los tramos de carretera que coinciden con los cotos. Los reponsables de este Ministerio deben pensar que este, en cualquier caso, es un problema que no les afecta. A ellos no. A los conductores y cazadores, sí.

Por último, los ayuntamientos. Estos, la mayoría, son los que acreditan la titularidad de las zonas de aprovechamiento cinegético. Creen que los ingresos que pueden obtener de la caza les resolverán un sin fin de problemas. Hasta la fecha, han cobrado precios desorbitados. Pero los cazadores nos empezamos a cansar. Nos damos cuenta que sólo tenemos responsabilidades, casi ningún derecho. Demasiadas obligaciones.

Si a pocos años vista no cambia la actitud de la administracción (Estatal, autonómica y local), es muy posible que se encuentren con sorpresas. En Catalunya, muchos somos los que estamos afincándonos en cotos de otras comunidades limítrofes, por no poder soportar el cerco al que nos tienen sometidos. Cerco configurado por temas económicos, legales y de imagen. La imagen de los cazadores en los medios de comunicación y escuelas cada vez está más deteriorado. Cada vez se considera, herróneamente, al cazador, el enémigo número uno del medio ambiente y la naturaleza. Es por ello que, igual que salimos de nuestra comunidad para encontrar sitios más agradables, podremos salir del país. Existen países europeos y norteafricanos que nos recibirán con los brazos abiertos y los costos, si los sopesamos todos, no serán muy diferentes. Eso sí, los ayuntamientos se van a quedar sin su MANÁ. Los agricultores se verán privados de los únicos que hoy por hoy ponen límites a los jabalíes que tantos daños les causan en sus cultivos, y alguien tendrá que hacerse cargo de los acciedentes de trafico provocados por los jabalíes.

A la vuelta de pocos años, no será extraño que los ayuntamientos sean los que contraten, y paguen, a sociedades de cazadores para que eliminen y ahuyenten a los jabalíes de sus téminos. A la administracción central y autonómica, a indemnizar a los agrucultores por los extragos que causen los jabalíes en sus cultivos. Esa será, irremediablemente, la consecuencia de tanta persecución y falta de parcilalidad y explicación a los jóvenes. Sabemos que somos una de las últimas generaciones de cazadores, si no se cambia radicalmente la extrategia cultural. La alternativa, o bien es la reintroducción del lobo a gran escala (Que acarreará otros problemas más serios), terminar con las conclusiones que anteceden, o bien, ser inteligentes, y formar a los jóvenes desde una óptica seria, ecologista y sin tergiversaciones ni manipulaciones.

Caza del Corzo

En el coto San Quilez, de Estopiñan del Castillo, es posible cazar el corzo al “rececho”. De hecho, José Gómez, el presidente de la sociedad deportiva de Estopiñan, adjudicataria del coto, ha vendido varias anillas. Este año, ya está el cupo completo, salvo que alguien renuncie. Quién esté interesado puede contactar con José Gòmes en el telf. 689 47 66 72.

El mes de mayo es la época del año donde se pueden observar la mayoría de las especies que buscan los bosques y los montes para esconderse. Cuando salen, lo hacen a última hora de la tarde o con la primera luz del día, a excepción de lugares donde no se les moleste. En cuanto hay demasiada luz o aumentan las temperaturas inmediatamente buscan refugio. Por ello se considera que este es el mejor mes para la Caza del Corzo.

El Corzo es un animal tímido, cauteloso, extraordinariamente forestal, crepuscular y muy nocturno. El cazador utiliza dos técnicas: aprovecha la salida del animal a la siembra en zonas con mayor insolación, o hace uso del reclamo manual. Gracias a este segundo sistema se consigue que el ejemplar entre a tiro, aprovechando el celo.

El celo en el corzo es bastante irregular ya que sufre importantes variaciones de fecha. Hay años en los que esta especie acude inmediatamente al pitido realizado por el cazador. Hay dos sistemas: el butolo y los bucales. El primero de ellos tiene la forma de una pera de goma que al apretarse emite un grito similar al que realiza la hembra. Por su parte, el otro es más sencillo y eficaz. Se trata de un silbato con un tornillo que se modula para reproducir el grito de angustia de una cría o corcino. Con ello se consigue que acudan la madre y, en ocasiones, el macho.

Sociedad de Cazadores

La Sociedad de Cazadores Bisaura esta formada por un grupo de personas amantes de la Caza y concretamente de la caza del jabalí. Es una entidad deportiva privada, sin ánimo de lucro inscrita en la SECRETARÍA GENERAL de L’ESPORT, de la Generalitat de Catalunya, el día 03 de septiembre de 2001, con el núm. 11.274.

En Asamblea General Extraordinaria, por unanimidad de los socios, se acordó una nueva redacción de los Estatutos, para adecuarlos a la normativa legal vigente,

Promueve como principal actividad deportiva todas las modalidades de caza y está federada en la Federación Catalana de Caza. El funcionamiento de la SOCIEDAD se rige por principios democráticos y representativos, y la soberanía plena reside en la Asamblea General.

Anatomía del Jabalí

La anatomía es una de las partes importantes para la caza ya que sin ella sería casi imposible y a la vez al disparar si diéramos en la posible presa, “el jabalí”, sería uno afortunado. Por esta y razones deportivas es una obligación del cazador conocer su anatomía, para luego de una salida no nos lamentásemos si dejamos una presa herida y perdida.

Un jabalí grande no ha de ser forzosamente un jabalí viejo. Cuando son jóvenes, su edad se aprecia de seguida, por el color de la piel y su tamaño reducido. Para saber con certeza la edad, deberemos mirar su dentadura, la cual nos dirá con bastante aproximación la edad, dado que hasta los tres años, los dientes de los jabalíes crecen gradualmente. En el caso de los jabalíes machos, existen fórmulas para calcular la edad midiendo en dos lugares la anchura máxima de las navajas.

Para saber la edad de un jabalí macho, procederemos de la siguiente manera: tomaremos la medida ” A” justo donde acaba la marca de la amoladera y luego la medida “B” en su lugar más ancho. La siguiente tabla de valores nos proporcionará los años bastante aproximados del jabalí.
A/B = 1,8 El resultado es una animal joven ( 1 año )
A/B = 1,2 El resultado es una animal de edad mediana ( 3,5-4 años)
A/B = 1 El resultado es de un animal viejo ( más de 7 años )

Teniendo esta tabla de valores, los datos intermedios son fáciles de calcular con cierta aproximación.

Entre los 6 y 24 meses, los dientes incisivos, los caninos y los premolares nº 2,3 y 4 proceden a los dientes de leche. Cuando el jabalí alcanza la edad de 10-12 mese, este tiene un total de 36 piezas de dientes. A a partir del año, alcanza la cantidad de 40 piezas . A partir del año y medio se cambian los premolares n º 2,3 y 4 . A partir de los dos años, aparece el tercer premolar. Su crecimiento durará hasta los tres años, es a partir de esta edad cuando el jabalí presenta todas sus piezas con un total de 44 dientes.