Vista del cazadero de la Serra de la Malera. Allí caza-mos el día 9 de febrero de 2013

El viernes, por la  noche, teníamos previsto, como  todos los viernes de las semanas que cazamos, reunirnos unos cuantos en Can Felip para preparar la cacería del día siguiente.  Para el viernes día 8,  Berrocal, había preparado  un guiso de jabalí,  que  lo degustamos, mientras  analizábamos las distintas  posibilidades de  caza para el día  siguiente. A los habituales   de la casa, que estábamos todos, más Norberto de  Sansimón; se unieron otros habituales, como  Placi  Forcat, Ton, El Romano, Miguelet, además se nos unió su hijo, Sergi y Berrocal.

Ton, “El Romano”,  que no estaba muy bien de salud, Miguelet y Berrocal, se inclinaban por ir a cazar a la Serra la Malera. Pues a ello. El día 9 iríamos allí.

 

Pepe Salcedo, a la derecha, le explica algo a Paco Reillo que lo escucha atentamente. Paco Gamero mira la cámara. Berrocal habla con Placi, que no se ve y, Sergi, el primero por la izquierda, le cuenta a alguien por teléfono, la comilona que se ha tomado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos miran a la cámara. El fotógrafo, esta vez, es Joan Molinè

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manolo Pereira, José Berrocal, el gran cocinero y, Paco Gamero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Berrocal le explica algo a Manolo. Este lo escucha atentamente.

 

 Manolo Pereira felicita al cocinero y buen compañero, José Berrocal.

 

 

 

 

 

 

 

 

A la izquierda, Joan Molinè y Norberto de Sansimón. A la derecha el grupo de comensales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arriba, a la izquierda, Ton El Romano, sonríe feliz. A la derecha, Miguelet, Sergi, Joan Molinè y otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arriba a la izquierda, el recipiente donde José Berrocal cocinó el jabalí. A la derecha, una primera ración del guiso. Más de uno repitió

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Varios detalles de la comida y el porrón de cava. Abajo, a la derecha, Paco Gamero ya está satisfecho del guiso. No puede más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A la izquierda, Ton, El Romano, razona sus tesis. Igual tenía razón ¿Quién sabe?.

El día 9 de febrero de 2013, como de costumbre, nos dimos cita en el local Social de Tartaréu. Como siempre, ya teníamos una idea, muy aproximada, de cuantos participantes seríamos. En total 23 puestos y 6 rehalas de perros. Suficientes para lo que teníamos previsto: La Serra de la Malera.

 

 En el campo del fondo, abajo a la izquierda, fue donde Paco Reillo tiró y falló a 4 jabalíes. Por el camino que se ve a la izquierda de la fotografía, es por donde corría para cortar el paso a otro jabalí que venía cerca del campo por la derecha hacia la parada de Paco Gamero. El animal, al oírlo, se paró y no pasó por donde tenía intención de hacerlo que era, previsiblemente, el paso del triángulo de abajo a la izquierda, donde desde arriba lo esperaba Paco Gamero, desde su parada encima de la roca que se ve en la foto de abajo.

 

 

“El Romano”, tenía la gripe y, por muy buena voluntad que le puso, no pudo cumplir y participar en la colocación de las paradas: También fallaron casi todos los de Lleida. Sólo estaba presente José María Solsona, además, de Marc, el perrero. Por lo tanto, fallaron, Teixido, Fernando, Banzo, Ramón Castell y Agustín. Por el contrario, de Sástago, estaban todos, menos Javier Jariod, perrero, pero vinieron cuatro invitados. Así que, con José Berrocal y dos de sus socios, configuramos la cuadrilla de cazadores.

Decidimos que los colocadores fueran Berrocal, Manolo Pereira y Placi Forcat. Miguel, tampoco estaba muy bien de salud, aunque salió con sus perros.

A las 9 horas, todos en marcha. A las 9,20 horas casi todos en sus puestos. Mientras, a través de las emisoras se coordinan la ubicación de los puntos exactos de las paradas. Es en ese momento cuando Capri dice a través de su emisora:Frente  a mí, en ese montecillo, he visto 4 jabalíes que bajan”.

Paco Gamero, Paco Reillo, Solsona, Manolo Pereira, que sabían exactamente donde estaba Capri y cual era el montecillo en cuention, escudriñan los arbustos. Solo Paco Reillo y Paco Gamero, además de Capri, pudieron ver como salían los 4 “macarenos” desde el montecillo y se pusieron en marcha en dirección a la carretera de Vilamajò, para escapar a los montes de Áger. Se paran un momento todos juntos y, Paco Reillo, que los tiene a tiro, decide pasar a la acción. Tres disparos y, Gamero y Capri ven como los proyectiles impactan en el suelo sin alcanzar a ningún animal. Estos huyen en la dirección que ya debían tener prevista. Mala suerte para ellos; en su camino estaba Capri. Un disparo, dos, tres,…Silencio. Gamero le pregunta si ha conseguido cobrar alguno. Capri contesta: “Dos los tengo aquí, muertos. Un tercero, tengo que ver que ha pasado; creo que lo he alcanzado también”. Felicitaciones. Hay que resaltar que aún no se habían soltado los perros. Uno de los jabalíes se había vuelto y entró de nuevo en el cazadero. Capri lo vió como subía por el camino que bordea el montecillo, así lo comentó por la emisora. También lo vio Paco Gamero desde su puesto.

Se da la orden de soltar perros. Las ladras de los perros de las distintas rehalas se dejan oir desde distintos puntos. Los rehaleros casi no pueden abrirse hueco con las emisoras. Todos avisan que han levantado uno o dos jabalíes, algún corzo, … La locura. Los disparos resuenan desde distintos puntos. Se pregunta que ha pasado en cada caso, pero hay un problema: Hay varios que no llevan emisoras, por lo cual, no siempre hay respuesta.

Sobre las 10,30 hora, se hace oír Ton, “El Romano”. No ha resistido el poder de sus instintos y ha decidido incorporarse a la cacería. Se pone tras una de las líneas por si escapaba alguno. Estuvo hasta las 14 horas.

Según avanza el día nos vamos enterando de cómo y quienes son los más afortunados. Así, comprobamos que Clemente Falo, un invitado de los amigos de Sástago, había conseguido cobrar tres ejemplares. También cobró uno José Manuel, con lo cual, los “maños” habían abatido 6 “tocinos”. Muy bien. Miguelet cobró otro, uno más Xavi Sañé. Otros dos más entre Joan de Borjas y un invitado de Berrocal. En total 10, más una corza que consiguió abatir Jordi Corsa.

Otros ejemplares consiguieron escapar. Uno herido por Mari Carmen Roca, que lo siguió Xavi Sañé y vio que una pata trasera casi se la había arrancado a la altura del jamón. Pedro Berjillos también alcanzó otro que no se consiguió cobrar. Dos más cruzaron los campos hacia Blancafort. A uno de ellos, Falo, que ya había cobrado 3, no le disparó porque vio a Ton, El Romano quién, como hemos comentado, se colocó tras una de las líneas, fuera de cacería.

Otro buen jabalí que venia derechito al paso que cubría Paco Gamero, lo vió también Paco Reillo. Gamero oía las ramas y piedras al paso del jabalí y, de pronto, escucho otro tropel; era paco Reillo que corría a “cortarle” el paso al bichejo. Lo malo es que el animal también lo escuchó a él, como era previsible, se detuvo entre la maleza y después, al los 8 o 10 minutos, cuando Reillo se acercó al monte por donde lo había perdido de vista, el animal arrancó hacia atrás. Paco Reillo le envió un saludo, pero el animal se fue.

 

 

Buen semblante entre los cazadores que se fotografían con los 8 primeros jabalíes que llegaron. A la derecha de la fotografía superior, Clemente Falo, que consiguió cobrar tres buenos ejemplares.

 

 

En la fotografía de arriba, siguen la mayoría de participantes que quieren inmortalizar el momento, pero se han unido algunos; a la derecha, Paco Gamero, aguanta a Capri y, a la izquierda, se ha unido Jordi Corsa.

En la fotografía de abajo, los primeros 8 ejemplares. 

 

Abajo, a la izquierda, José Manuel Palacios, examina los dos últimos jabalíes que ha traído Marc. Abajo a la derecha, Clemente Falo, Placi Forcat, Berrocal y dos de sus socios del coto de Vilamajò.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nueva fotografía de Placi Forcat, junto a los jabalíes, Clemente Falo, Berrocal y otros. Abajo, a la derecha, los 8 primeros jabalíes que llegaron al punto de encuentro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Clemente Falo, invitado de nuestros compañeros de Sástago, se fotografía con los tres ejemplares que consiguió abatir el día 9 de febrero de 2013 en el cazadero de la Malera, en Tartaréu.

 

 Jordi Corsa, El Romanillo, se fotografía con la corza que consiguió cobrar de un certero disparo a una gran distancia.

 

 Abajo  Marc y Joan de Borjas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arriba, a la izquierda, Berrocal, se fotografía, con 6 de los 10 ejemplares. 

 

 

 

 

 

 

 

CACERÍA DEL DÍA 10 DE FEBRERO DE 2013

 

                Espectacular vista del cazadero del Serrat de Pitrau.                                                                        Las dos balsa y parada ocupada por Ton “El Romano”

 

 

 

 

 

 

 

La “Cabana del Tabernet”, donde hace parada, habitualmente, Placi Forcat, cuando hacemos este cazadero

 

El domingo día 10, nos dimos cita a las 8 horas. Sólo José Berrocal fue puntual. Los demás llegaron, unos, sólo unos minutos tarde, otros media hora. En total nos reunimos 13 paradas y dos rehalas de perros; Miguelet y Marc. Joan de Borjas, finalmente falló.

En cuanto a los puestos, ese día sí estuvo Ton, El romano, pero faltaron sus dos hijos. Tampoco estaba Paco Reillo, ni los de Sástago. Eso sí, estaba Josep Marchal y su suegro, Antonio Lozano.

Hicimos un mini sorteo y nos fuimos al Serrat de Pitrau. Berrocal, aseguraba que allí había jabalíes. Allí nos fuimos. Berrocal y Manolo colocaron 5 paradas. El Romano, 3 y Placi 5.

A las 9,45 horas se sueltan perros. Nada más soltar, Marc, a través de la emisora dice: ¡¡¡Atentos!!!. Falsa alarma. Pasaba el tiempo y nada de nada. Sobre las 11 horas, el pesimismo es latente. Miguelet pide instrucciones a Placi y Paco Gamero. No. No merece la pena complicarse e intentar otro ganchillo. Estaba claro que los rastros que habíamos detectado eran de los jabalíes que habíamos encontrado el día anterior en la Malera. Luego eso nos podía ocurrir en cualquier otra serradeta próxima. Lo mejor era que se fueran de cara a los remolques y, si había suerte y levantaban algo, mejor. Si no, a casa.

 

 

 

 

Desde lo alto de este montículo, Miguelet vió entrar un jabalí que procedía de otra cacería. Nos comentó si merecía la pena ir a buscarlo. Lo dejamos a su criterio.

Miguelet, que al ver al jabalí se le pasaron parte de sus males, decidió poner a su rehala de perros dirección al “Torreón de los Moros”. Fue con mucha ilusión, pero nada. Los perros no encontraron al anhelado animal. Así lo comunicó.

 

 

Abajo, en las balsas, está Ton, El Romano. Es una buena parada, pero si no hay jabalíes es tan mala como otra cualquiera. Así es siempre, la mejor parada es por donde pasa un día el jabalí y, la mala, por donde no pasa.

 

Paco Gamero, a través de la emisora dijo: “ A todo aquel que me oyere y entendiere, orden de retirada”. La porra se había consumado un día más. El resultado del día anterior, nos hizo más llevadero el “fracaso del día”. Dentro de 15 días volveremos a intentarlo