Desde el cazadero de FONTDEPOU se puede disfrutar de estas impresionantes vistas del coto de Tartaréu y Vilamajò.  La magestuosidad de la Serra de la Malera es impresionante, donde hacemos  buenas cacería

El día 26 de enero, como de costumbre, nos dimos cita en el local Social de Tartaréu, a las 7,45 horas. Cazábamos en Fontdepou, donde Josep, el propietario de la finca, había conseguido el pertinente permiso para cazar el jabalí. Él fue uno de los primeros en llegar al Bar Social de Tartaréu, para acompañarnos y señalarnos las posturas.

Finalmente, nos reunimos 30 puestos y 6 rehalas de perros. Los amigos de Sástago vinieron con ocho invitados, aunque falló José Manuel Palacios (Estaba en el hospital esperando ser abuelo) y, Capri, este no sabemos porqué. De Vilamajò vinieron siete. El resto éramos de la sociedad, excepto Antonio Lozano. Los más glotones desayunaron copiosamente y, tras el sorteo, nos pusimos en marcha.

Miguelet, se encargó de colocar las 12 primeras paradas. Josep, el propietario del coto, el resto. A las 10 horas, orden de suelta de perros.

El día era bueno, las previsiones se cumplieron y no hacía mucho frío ni viento. El sol se dejaba ver y, en general, era agradable.

Pronto las primeras ladras. Se oyen los primeros disparos. Intentamos averiguar que es lo que ha pasado pero nadie responde. El problema era que los que participaban con nosotros de la Colla de Vilamajò, no llevan emisora.

Las emisoras echaban “humo”, los perreros no cesaban de decir por donde y de donde se levantaban los jabalíes y qué dirección tomaban. Los disparos se escuchaban por todas partes. Hubo un momento en que era imposible escuchar ninguna emisora ya que se interferían unas con otras.

A Xavi Sañé se le escucha decir: En esta zona, de cada mata sale un jabalí. Está lleno. He matado uno muy bueno. ¡ Que esté todo el mundo atento!!.

En ese momento, Paco Gamero, ve cruzar un jabalí enorme, el cortafuegos donde él tenía la parada. La distancia era de unos 300 metros y en la misma dirección donde hacían postura Mari Carmen Roca y su hija Cristina. Gamero decidió no tirar. El Jabalí cruzó la carretera y se marchó al otro lado del coto. Tras él, varios perros. Empiezan los primeros lamentos. Peligro para los coches y para los perros. Además, nos habíamos quedado sin unos cuantos buenos perros que seguían persiguiendo al bichejo.

 

 

 

 

A la altura del tercer poste fue por donde cruzó el jabalí que vio Paco Gamero y decidió no tirarle. Por dos motivos: Primero, estaba en la misma línea que Mari Carmen y Cristina; Segundo: Por la distancia era más que probable que herrara el tiro.

 

Poco después de este lance, Pedro Berjillos, a través de la emisora, se lamenta de que varios de sus perros han cruzado la carretera. El jabalí debió pasar cerca de José Mª Reichardt que no lo vio ni lo oyó. Total, bastantes perros más fuera del cazadero.

 

Terminada la cacería, Xavi Sañè habla con José Mª Reichardt, en presencia de Paco Reillo, Norberto y Cristina. Como si le estuviera diciendo: “Hay que estar más atento y ver y oir mejor”. No era el caso.

Paco Gamero veía como algunos perros iban por el centro de la carretera y los cochees los esquivaban. Se lo pasó bastante mal hasta que finalmente Xavi y Pedro consiguieron controlar a todos los perros sin ningún incidente. Después convinimos que en aquella zona había que colocar más puestos para impedir que jabalíes y perros llegaran a la carretera.

Otra vista panorámica de la Serra de Comallonga, vista desde la parada de Paco Gamero. La carretera estaba entre su puesto y estas montañas, hacia donde se escapaban los jabalíes.

Mientras tanto, en el cazadero, se seguían escuchando disparos y las informaciones correspondientes a través de las emisoras, cuando el cazador disponía de ella. Así, nos enteramos que Banzo había conseguido alcanzar a un buen jabalí, que necesitó la ayuda de Fernando para rematarlo. Miguelet también dió buena cuenta de otro que osó ponérsele a tiro. También hizo lo propio Yeste, aunque no llevaba rifle. Igualmente hizo uno de la colla de Vilamajò y Josep Marchal. En total se cobraron siete ejemplares, más uno que no se consiguió encontrar, más dos zorros. Buena cacería.

 

 Dos de los siete jabalíes cobrados. Son los de Xavi Sañe y Miguelet. Paco Reillo los mira. Él había cobrado un zorro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otros tres de los siete “Macarenos” cobrados el día 26 de enero en FONTDEPOU.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marc, se inmortaliza junto a los tres ejemplares que él mismo había traído en su remolque.

 

 

 

 

 

 

 

 

A  la izquierda, Norberto conversa con Mª Carmen y Cristina. A la derecha, Norberto, Cristina, Mari Carmen y José Mª, posan una vez concluída la cacería.

 

 

 

 

 

A la izquierda, jabalí y zorro cobrado por Josep Marchal. A  la derecha, otra toma de

de los ejemplares.

 

 

 

 

Una buena cacería, como había sido esta, siempre deja un rosario de anécdotas y percances que se recordarán siempre por los protagonistas. En esta ocasión, vamos a señalar tres por considerarlas las más significativas:

Primera: Placi Forcat, empieza el día con el coche averiado. Lo vamos a recoger a su casa, de lo cual se encarga Joan Moliné. Una vez en el cazadero, se da cuenta de que no le funciona la pila del Pro-Poin. Las de recambio han quedado en su coche averiado. Solicita a través de la emisora a los compañeros cercanos por si por casualidad tienen esas pilas. Pepe Salcedo le contesta que él tiene. Hay un problema: Está al otro lado del cazadero. Placi decide seguir en su puesto y, si llega el caso, tirar a ciegas. Se le presentó la ocasión con una raposa. La encaró y apretó el gatillo. No hubo disparo. Se quedó perplejo y decidió probar con otro cartucho sobre un blanco elegido al azar. Tampoco. Otros dos intentos: nada. Entonces, el bueno de Placi, que no entendía como podía tener tanta desgracia en un mismo día, decide subir al coche de Joan Molinè, escuchar por la emisora y esperar el final de la cacería. Fue después cuando nos contó sus desgracias.

Segunda: Javi, el perrero de Sástago. Escucha a sus perros que parecen tienen acorralado a un jabalí; acude presto al sitio y observa que los perros están sobre un buen ejemplar, que incluso saltan por encima de él. Entonces piensa: ¡Anda! este bicho estaba herido y se ha muerto aquí. Lo voy a sacar a lo limpio para después encontrarlo mejor. Se acerca al animalejo y cuando está a un metro de él, se pone el arma en bandolera y se acerca para arrastaralo. En ese momento, el animal, da un brinco y sale a toda pastilla. Javi se queda boquiabierto y perplejo. Después, no sabe como explicarlo.

Tercera: Fernando Rodríguez. Ha visto como un jabalí cayó abatido en una zona determinada. Se acerca y lo encuentra muerto. Decide sacarlo a una zona limpia con gran esfuerzo por su parte. Se volvió a su puesto. Después no supo encontrar el sitio donde había dejado al animal. Le dijimos que “Animal que no se encuentra no se cuenta”. El pobre, todo él manchado de sangre del bicho, no sabía como reaccionar.

Hubo otro lance, el de un gran ejemplar, que tiró uno de los invitados de Sástago, que dejaba un gran reguero de SANGRE. No se consiguió encontrar, a pesar del esfuerzo que hicieron sus compañeros y perreros. Había que recoger, ir a comentar las jugadas, tomar los pertinentes MANDUKINYS y a comer.

Tras las cervezas, vermout, mandukinys y demás, una vez concluídos los comentarios de la jornada, todo el mundo a manducar. Los de Sástago y algunos de la colla de Vilamajò en el local Social de Tartareu, donde Olga y Miguel les prepararon un suculento ágape. Los de Lleida, cada uno a su casa. También los de Tartaréu. A reponer ilusiones para el día siguiente. El  grupo de Paco Gamero a Can Felip.

 

Yolanda, primera por la izquierda, junto a su compañero, José María Reichardt, Pepe Salcedo, Manolo Pereira y Joan Molinè, se preparan para dar cuenta de los mejillones al vapor que había preparado Paco Reillo, que abre una botella de cava. Paco Gamero hace la foto y Norberto de Sansimón se había marchado porque decía que no se encontraba bién.

 

 

 

Sí, así de apetitoso estaban los mejillones al vapor preparados por Paco Reillo. También hemos dicho que había cava, este por gentileza de Joan Moliné que va a volver a ser abuelo. Evidentemente, el ágape, se completaba con otros manjares muy sabrosos. Estos, para no provocar ansiedad, no los vamos a describir. Pero como todo el mundo puede imaginar, eran extraordinarios. 

 

 

 

 

CACERÍA DEL DÍA 27 DE ENERO DE 2013

 

 

El día 27 de enero, nos dimos cita en el local Social de Tartaréu a las 8 de la mañana. Sabíamos que faltaban Placi (Tenía que solucionar la avería de su coche), Norberto, que se había marchado el sábado porque no se encontraba bien, Marc, porque tenía un compromiso; Ton el “Romano”, porque estaba de vacaciones en Mallorca; Joan Molinè, porque tenía un compromiso con la fiesta de “Los tres Tom”, en Rubí; Teixidò, Josep Marchal y Banzo, porque sencillamente no vinieron.

En cambio sí estaba Joan de Borjas con su rehala de perros, Jaume el “Romanillo y varios de la Colla de Vilamajò. En total 15 paradas y dos rehalas de perros. En principio suficiente para hacer lo que habíamos previsto.

La noche anterior, habiamos decidido hacer la cacería entre Tartaréu y el Mas D’Andall. Se había visto mucho rastro y la cosa podía pintar bien. Colocarían Manolo Pereira, Miguelet, Berrocal y Jaume Corsa. En principio la cosa no era nada complicada.

 

He aquí una parte de la parada que ocupó Paco Gamero. Gran tiradero, que, además, se complementaba con la parte izquierda que era la más sucia. 

 

A las 9,30 horas, todos colocados. Había rastro fresco. La cosa parecía que iba a ser buena. Así se apreciaba por los comentarios que llegaban a través de las emisoras, aunque este día las emisoras nos jugaron una mala pasada a unos cuantos. A Manolo Pereira no le funcionó en todo el día. A Pepe Salcedo, tampoco; Paco Gamero sólo recibía pero no podía emitir; Paco Reillo también tenía problemas. Total, fue el primer elemento que se puso en nuestra contra.

A las 10 horas, orden de suelta de los perros. Nada. Un buen rato después, Miguelet y Joan de Borjas comentan que por la zona que están batiendo no hay rastros. Los perros estaban “mudos”. No entendíamos nada.

Sobre las 11,30 horas, se rompe el silencio y los ladridos de los perros delatan que han encontrado algo. Se oyen dos disparos; después un tercero. Paco Reillo informa que ha tirado sobre una buena raposa. Ya está; dice. Se siguen escuchando a los perros y Joan de Borjas le comenta a Paco Reillo ¿No lo has visto?. Los perros seguían y el pobre Paco se percata que mientra ha ido a verificar “su pieza”, el jabalí le ha pasado cerca de su puesto. Mala suerte. Lo único que llegó a ver fueron los perros que iban por el rastro del “macareno”.

Poco después, otro empaite con perros de Joan de Borjas y Miguelet. Se escucha un disparo, otro; tres más. Silencio. Paco Gamero intuye que ha sido Manolo Pereira que no se ha oído en toda la mañana por la emisora y, tal vez, Jaume Corsa. Finalmente, es este último quién informa que han tirado Pepe Salcedo y Manolo Pereira, pero el “tocino”, seguía corriendo y, tras él varios perros que no fueron capaces de sujetar.

Ya no hubo más. Los perros fueron regresando desilusionados y la porra se consumó, salvo la “honrilla” de Paco Reillo. No nos consolaba. Sólo el recuerdo del día anterior podía empañar la decepción, pues habíamos puesto muchas esperanzas y los rastros frescos nos habían alentado a ello. Sobre las 13,30 horas, orden de retirada. Una porra más y, sólo los 33 ejemplares acumulados sirven para tapar un poco la decepción de este día.

 

 

Tras los matojos de enfrente, fue por donde pasó el jabalí que fallaron, Pepe Salcedo primero y Manolo Pereira después. Según contaron, a Pepe le sorprendió que el animal, que venía derecho a su parada, hiciera un giro inesperado. Manolo, estaba entretenido con un corzo cuando este jabalí pasó cerca de su puesto. Lo vio cuando escuchó los disparos de Pepe. Entonces, el animal, ya había conseguido alejarse bastante. Mala suerte.