Espectacular tiradero, a la izquierda de la parada de Paco Gamero, frente al Serrat de Pitrau

 

El domingo, día 16 de diciembre de 2012, habiamos acordado con Berrocal, de Vilamajò, que haríamos la cacería conjuntamente con los de Áger, que cazaban Les Aspres. Ellos cubrirían el interior y nosotros deberíamos tapar las salidas hacia la Malera, Les Serras Belles y el Serrat de Pitrau.

Era una cacería atractiva y, por tal motivo, nos reunimos 15 paradas y 4 rehalas de perros. Además, como nos teníamos que amoldar a las costumbres de la colla de Áger, que empiezan a las 10,30 horas, nos daba tiempo de desayunar tranquilamente en el local social de Tartaréu. Así lo hicimos.

Sobre las 8,30 horas nos empezamos a reunir y seguimos comentando las incidencias del día anterior, mientras Olga y Miguel preparaban los desayunos.

Sobre las 9 horas, hicimos el sorteo y todo quedó listo para colocar los puestos. Se encargaban Ton, “El Romano”, Placi y Berrocal. Los puestos no tenían ninguna dificultad para acceder.

Paco Gamero y Miguelet, se marcharon los primeros por tener que hacer una visita a Pepito, del Mas D’Andal, en nombre de la sociedad. A Paco Gamero le había tocado la parado núm. 13. Lo colocó Miguelet. Dicha parada estaba al lado de la de pepe Salcedo que estaba a continuación de Manolo Pereira, Joan Moliné y Placi Forcat.

A las 10 horas, todos nosotros estábamos colocados. A las 10,30 horas, en punto, dieron orden de soltar perros. Y, en no más de cinco minutos, los primeros empaites. Así sería a lo largo de toda la mañana.

El primero en abatir un buen ejemplar fue Berrocal. Después, Marc, a continuación Josep Marchal, que cobró uno al que previamente le había tirado Pedro Berjillos y sólo consiguió romperle una pata. El último, por parte de nuestra colla, lo consiguió Marc que, así hizo doblete. Todos los animales cobrados eran espléndidos. En total, cobramos cuatro jabalíes. (En un principio contamos cinco, pero el quinto, que se mató en nuestra zona, lo lo cobró nadie de nuestra colla).

Por el medio, como no, las frustraciones. Manolo Pereira vio uno que venía en su dirección; se desplazó para tener un lance más limpio  y el bichejo fue más listo que él: cambió de dirección y, hasta siempre. En el mismo devenir, a través de unos matojos, llegó a divisar hasta cuatro grandes ejemplares a los que no pudo tirar. Eso sí, no quiso morder el rifle. Tal vez porque el arma no tenía ninguna culpa. Ton, “El Romano tenía que irse a las 13 horas. Por tal motivo, Manolo Pereira tenía que cubrir los dos puestos. Ni el uno, ni el otro.

Joan Molinè también vio como se le presentaba un gran ejemplar. Él, previamente había escogido el sitio que le pareció más adecuado. Olvidó andar 5 metros más y comprobar que había un desnivel. El macareno pasó pegado al ribazo, a 5 metros de Joan y, éste esperando verlo. No fue así. Pero sí el monumental cabreo que pilló.

Paco Gamero, que estaba en un puesto extraordinario, tampoco tuvo suerte. A su derecha, apareció un cazador que hizo parada mucho tiempo. Paco intentó averiguar quién era. No era de nuestra colla. Al final, un jabalí que venía en su dirección, lo abatió este cazador. Casi al finsl de la cacería, justo frente a él, en la montaña, otro disparo. Creyó que había colocado allí otro puesto, pero resulto que era Marc, el perrero. También lo mató.

Aparte de los cuatro ejemplares cobrados por nuestra colla, los compañeros de Áger consiguieron 13 o 14, aún no los habían contabilizado exactamente. Por lo tanto, la cacería, constituyó un éxito, pues en total se cobraron 17 o 18 jabalíes.

Este ejemplar fue el que cobró Josep Marchal y que había sido herido previamente en una pata por Pedro Berjillos. Es el único de los abatidos que tenemos documentación gráfica. El resto, costó sacarlos del monte y no llegaron a tiempo. Además había algún perro herido y requería cura de urgencia, por lo que se demoró la recogida más de lo normal.

 

 Tiradero, a la derecha de la parada de Paco Gamero

 

 

El escape, una vez cruzado el campo, a la izquierda de la parada de Paco Gamero