Sociedad de Cazadores Estopiñan
Admitimos Socios
Esta temporada, 2011 / 2012, vamos a proceder a la selección de nuevos socios y abonados.
Interesados/as: Contactar con: José Gómez Cerezales (Presidente), en tlf. 689 47 66 72, o mediante e-mail, en: pgamero@cazadoresbisaura.com
Más en información en la página Web de la Sociedad de Cazadores Estopiñan:
www.cazadoresestopiñan.com
Caza del Corzo
En el coto San Quilez, de Estopiñan del Castillo, es posible cazar el corzo al “rececho”. De hecho, José Gómez, el presidente de la sociedad deportiva de Estopiñan, adjudicataria del coto, ha vendido varias anillas. Este año, ya está el cupo completo, salvo que alguien renuncie. Quién esté interesado puede contactar con José Gòmes en el telf. 689 47 66 72.
El mes de mayo es la época del año donde se pueden observar la mayoría de las especies que buscan los bosques y los montes para esconderse. Cuando salen, lo hacen a última hora de la tarde o con la primera luz del día, a excepción de lugares donde no se les moleste. En cuanto hay demasiada luz o aumentan las temperaturas inmediatamente buscan refugio. Por ello se considera que este es el mejor mes para la Caza del Corzo.
El Corzo es un animal tímido, cauteloso, extraordinariamente forestal, crepuscular y muy nocturno. El cazador utiliza dos técnicas: aprovecha la salida del animal a la siembra en zonas con mayor insolación, o hace uso del reclamo manual. Gracias a este segundo sistema se consigue que el ejemplar entre a tiro, aprovechando el celo.
El celo en el corzo es bastante irregular ya que sufre importantes variaciones de fecha. Hay años en los que esta especie acude inmediatamente al pitido realizado por el cazador. Hay dos sistemas: el butolo y los bucales. El primero de ellos tiene la forma de una pera de goma que al apretarse emite un grito similar al que realiza la hembra. Por su parte, el otro es más sencillo y eficaz. Se trata de un silbato con un tornillo que se modula para reproducir el grito de angustia de una cría o corcino. Con ello se consigue que acudan la madre y, en ocasiones, el macho.
Sociedad de Cazadores
La Sociedad de Cazadores Bisaura esta formada por un grupo de personas amantes de la Caza y concretamente de la caza del jabalí. Es una entidad deportiva privada, sin ánimo de lucro inscrita en la SECRETARÍA GENERAL de L’ESPORT, de la Generalitat de Catalunya, el día 03 de septiembre de 2001, con el núm. 11.274.
En Asamblea General Extraordinaria, por unanimidad de los socios, se acordó una nueva redacción de los Estatutos, para adecuarlos a la normativa legal vigente,
Promueve como principal actividad deportiva todas las modalidades de caza y está federada en la Federación Catalana de Caza. El funcionamiento de la SOCIEDAD se rige por principios democráticos y representativos, y la soberanía plena reside en la Asamblea General.
Anatomía del Jabalí
La anatomía es una de las partes importantes para la caza ya que sin ella sería casi imposible y a la vez al disparar si diéramos en la posible presa, “el jabalí”, sería uno afortunado. Por esta y razones deportivas es una obligación del cazador conocer su anatomía, para luego de una salida no nos lamentásemos si dejamos una presa herida y perdida.
Un jabalí grande no ha de ser forzosamente un jabalí viejo. Cuando son jóvenes, su edad se aprecia de seguida, por el color de la piel y su tamaño reducido. Para saber con certeza la edad, deberemos mirar su dentadura, la cual nos dirá con bastante aproximación la edad, dado que hasta los tres años, los dientes de los jabalíes crecen gradualmente. En el caso de los jabalíes machos, existen fórmulas para calcular la edad midiendo en dos lugares la anchura máxima de las navajas.
Para saber la edad de un jabalí macho, procederemos de la siguiente manera: tomaremos la medida ” A” justo donde acaba la marca de la amoladera y luego la medida “B” en su lugar más ancho. La siguiente tabla de valores nos proporcionará los años bastante aproximados del jabalí.
A/B = 1,8 El resultado es una animal joven ( 1 año )
A/B = 1,2 El resultado es una animal de edad mediana ( 3,5-4 años)
A/B = 1 El resultado es de un animal viejo ( más de 7 años )
Teniendo esta tabla de valores, los datos intermedios son fáciles de calcular con cierta aproximación.
Entre los 6 y 24 meses, los dientes incisivos, los caninos y los premolares nº 2,3 y 4 proceden a los dientes de leche. Cuando el jabalí alcanza la edad de 10-12 mese, este tiene un total de 36 piezas de dientes. A a partir del año, alcanza la cantidad de 40 piezas . A partir del año y medio se cambian los premolares n º 2,3 y 4 . A partir de los dos años, aparece el tercer premolar. Su crecimiento durará hasta los tres años, es a partir de esta edad cuando el jabalí presenta todas sus piezas con un total de 44 dientes.
Caza del Jabalí al acecho
Existen diferentes modalidades para la caza del jabalí, la elección depende del tipo de terreno, la cantidad de cazadores, la participación de perros, las leyes del país y las preferencias personales del cazador.
Vamos a explicar en este artículo algunos aspecto de la caza al acecho, aguardo o emboscada, la más común de las técnicas requiere paciencia, resistencia a las inclemencias climáticas y, por sobre todas las cosas, no es para personalidades ansiosas.
El acecho, consiste en algo más que apostarse en un lugar de nuestro agrado, esperando que la suerte nos regale una buena piezas. Aguardar exige del cazador saber como, cuando y dónde apostarse, y en particular como sobrevivir las condiciones del aguardo, que puede ser prolongado, en ocasiones bajo condiciones climáticas adversas.
No cualquier lugar es bueno para armar un apostadero. Hacerlo, por simple que parezca, tiene sus secretos. No menos importante es el poseer una noción de cuando y hasta cuando apostarse. A esto se le suma el hecho de que el jabalí es capaz de desplegar una asombrosa cantidad de trucos para evitar caer en una emboscada, trucos y mañas que el cazador debe conocer para poder anticipar sus movimientos y evitar el esquinazo.
Costumbres del Jabalí
Basados en el comportamiento del jabalía, intentaremos diseñar una estrategia de caza coherente. Existe el clásico cebadero montado con maíz sobre una pequeña charca. El apostadero sobre uno de los árboles en el fondo es apenas perceptible.
El jabalí es un animal lleno de virtudes. Entre las más notorias tenemos las siguientes; taimado, rencoroso, paciente, audaz, ágil, tozudo, inteligente, valiente y desconfiado, pero por sobre todas las cosas, con un olfato y oído muy superior a los nuestros. No tiene una visión nocturna de águila, pero se supone que la diurna no es tan mala como se suele decir.
Su hábitat preferido es el de los montes bajos, de hojas caducas, achaparrados y sucios por debajo. En este lugar el jabalí es rey, pero no desprecia otras áreas inaccesibles y de poca o ninguna densidad humana. Si dentro del monte existen fuentes de agua es probable que el animal nunca abandone el lugar. Si lo hace será de noche, y sólo por motivos como comer, beber, asearse en un revolcadero ó por la presencia de una hembra en celo. Estos dos datos deben de ser tenidos muy en cuenta, ya que forman los pilares de la estrategia de la caza de acecho.
Hábitos de Alimentación
El jabalí es un verdadero omnívoro capaz de ingerir raíces, bulbos, frutas de cualquier tipo, granos de trigo, maíz, cebada y avena, hortalizas y otros animales, vivos o muertos, incluyendo insectos, víboras, peces y crustáceos.
Esto debe de ser tenido en cuenta en todo momento, ya que todos aquellos lugares donde se encuentren estos potenciales alimentos son aptos para montar un acecho.
La evolución del color de pelambre del jabalí es la siguiente. Hasta los seis meses de edad presentan un color rojizo a rayas blancas, color del cual deriva el nombre de rayones. Luego sus cerdas se van tornando rojizas, y al año pasan a ser lo que se conoce como bermejos. De allí en mas su pelambre comienza a tornarse mas obscura hasta alcanzar su color definitivo que puede ser negro, marrón obscuro, gris con la punta de las cerdas mas claras o de una tonalidad color canela. En todos los casos las cerdas del lomo son mas obscuras que las del resto del cuerpo.
El diseño anatómico del jabalí le da la apariencia de un robusto cilindro de punta cónica montado sobre cuatro fuertes y cortas patas, con un poderoso tren delantero y anchos hombros, rematado por una aguda jeta. Todo el conjunto se halla recubierto de una piel gruesa y resistente en comparación al tamaño y peso del animal.
La mayoría de los cazadores tiende a pensar que el jabalí presenta una resistencia anormal al impacto, lo cual es un error. Sí bien los machos presentan un engrosamiento de la piel en la zona pectoral, del cuello y de los hombros, el mismo es incapaz de oponer una resistencia coherente a cualquier proyectil moderno. El jabalí esta considerado desde el punto de la caza mayor como un miembro mas del grupo de los animales de piel blanda y no peligrosos.
Cuando es necesario cubrir terreno sucio rápidamente, el jabalí simplemente busca los matorrales más densos y si es posible con espinas, apunta hacia delante y horada una túnel, dejando atrás, cansado y malherido, a cualquier perseguidor, ventaja que emplea sabiamente buscando las zonas más impenetrables para residir. Por ello, y porque rara vez se deja ver durante el día, intentar atraparlo al rececho, o de a pié y sin perros en estos lugares tiene un destino incierto, por no decir que es una pérdida de tiempo.
El jabalí tiende a desplazarse siempre bajo cobertura y con las sombras. Su estrategia consiste en moverse despacio, utilizando en todo momento el viento para detectar el peligro, y con su oído funcionando en el máximo grado de alerta. En estos dos sentidos esta basado su sistema de detección del peligro, ya que si bien su visión diurna no es mala, la nocturna deja mucho que desear.
Siempre se dijo que poseen una mala visión. Últimamente se ha cuestionando esta idea, y se piensa que la visión diurna de estos animales puede ser similar a la del humano.
Esta estrategia de detección del peligro y evasión, si bien altamente efectiva, presenta puntos vulnerables; el hambre y/ó el deseo sexual, y el hecho de que el jabalí depende de la emisión de olores o sonidos por parte de sus enemigos para poder detectarlos. Y estas fisuras son las que se pueden aprovechar a favor. Pero para ello es preciso poder atraerlo hacia un lugar abierto utilizando algún señuelo, donde la ventaja visual esté de lado del cazador, apostándose fuera del alcance de su olfato y oído.
Cebaderos y Señuelos.
Para lograr sacar al jabalí de su escondite se le puede tentar con comida, bebida ó sexo, aunque un buen baño de lodo con gasoil, aceite quemado o algún insecticida, da buenos resultados, aunque no en cualquier época del año o lugar.
Con referencia a éste último método, el empleo de insecticidas o sustancias irritantes cómo el gasoil, funciona mejor en aquellos territorios cálidos infestados por parásitos de la piel, y cuando los animales se ven más afectados por las pulgas y otros insectos, esto es al comienzo de la primavera, que es cuando las larvas hacen eclosión.
La técnica consiste en simplemente arrojar el elemento escogido y mezclarlo con agua y tierra, preferentemente cerca de algún comedero o fuente de agua, aunque lo suficientemente retirado como para no contaminarlos.
El señuelo, sea cual fuera el elegido, debe de estar ubicado en lugar abierto que puede ser cerca o dentro del monte. El jabalí que se sabe perseguido no es animal de praderas abiertas. Ese mismo lugar debe dejarnos espacio como para montar un apostadero a una distancia variable entre 40 y 100 metros, de manera que le resulte difícil ventearnos o escucharnos. Por esto la locación escogida debe de contemplar la dirección del viento y en lo posible estar sobre elevada.
El señuelo empleado más frecuentemente es la comida. Esto puede ser desde granos de maíz hasta la carcasa de un animal muerto. De estos dos, el maíz es el más práctico y no requiere de un período de “estacionamiento” como ocurre con la carne, además de ser más fácil de manipular.
En cualquiera de las dos circunstancias, lo que se busca es un mayor tiempo de exposición por parte de los animales a nuestra mira, además de obligarlos a presentarnos distintos ángulos de tiro y diferentes condiciones de luz. La intención es simplificar al cazador la elección de la presa y el proceso de puntería.
Una vez hecho el pozo, de una treinta a cuarenta centímetros de profundidad se arroja un puñado de maíz dentro del mismo y se lo cubre con la tierra extraída. Durante la construcción del cebadero hay que recordar de no dejar colillas de cigarrillos en los alrededores, evitar hacer ruido y de alimentar estos cebaderos diariamente, hasta que los animales comiencen a utilizarlos.
Estos tres puntos son de importancia, en especial el último. Armar un cebadero nuevo y apostarse esa misma noche a cazar, es una excelente receta para el fracaso. Es necesario darle tiempo al animal para descubrir el tesoro y acostumbrarse a visitarlo entrando sin recelo.
Antes de que nuestro desconfiado amigo comience a comer con regularidad en el lugar, lo investigará a fondo, desde lejos y sin mostrarse, para estar seguro de que no hay trampas. Y esto puede tomar su tiempo. No hay que olvidar que es desconfiado.
Pero una vez que lo ha comenzado a visitar, se puede contar con su puntual asistencia. Si hay algo que el jabalí tiene es una buena memoria. Una vez que encontró comida, no olvidará el lugar. Y esa gran memoria es la oportunidad del cazador y la desgracia del macareno. Pero aún conociendo el emplazamiento de la comida, por el sólo hecho de encontrarse la misma en un espacio abierto hay ciertas reglas que no quebrará.
Esas reglas serán tratadas en el artículo trataremos y sobre las formas de engañar a estos astutos animales.
Caza del Jabalí en Estopiñán del Castillo
José Gómez y Paco Gamero, en una zona del Coto de San Quilez, en Estopiñán del Castillo (Huesca)
A la izquierdo, PEPE SALCEDO, PLACI FORCAT Y PACO REILLO
A la derecha, Pepe Salcedo, Clemente, Pepe de la Marisa, José Balagueró y Manolo Pereira
Abajo: Vista parcial del coto desde una parada del camino de Perpella.
Arriba, dos jabalíes cobrados en Serra Amua.
Vista del Pantano de Cañellas, desde un puesto del cazadero de Perpella
Dos fotografías con los mismos jabalíes, pero distintos cazadores, aunque algunos, como Jósé Gomez, Pepe de la Marisa y algún otro, repiten en las dos,
Caza del Jabalí en Estopiñan
Imágenes de la cacería de jabalís en Estopiñán en la que participaron varios miembros de la Sociedad de Cazadores Bisaura realizada en el mes de enero de 2.008
El yantar en la Caza del Ciervo
Imágenes de la comida de los miembros de la Sociedad de Cazadores Bisaura en la Caza del Ciervo en Los Manjares en el mes de diciembre de 2.007.
Caza del Jabalí en Tartareu
Xavi Sañé (Perrero) Joaquin Suriñach (Perrero)
Pepe Salcedo, Paco Reillo y Placido Forcat
Cacería de jabalís realizada por miembros de la Sociedad de Cazadores Bisaura en el Coto de Tartareu en diciembre de 2.009.
Manolo Pereira, se fotografía con un jabalí que cobró en una cacería celebrada en Tartareu
Cacería en el Coto El Salvador
Imágenes de nuestra cacería en el Coto El Salvador realizada en el mes de noviembre de 2.007 y organizada por la Sociedad de Cazadores Bisaura.

































































